Tercera Supercopa de Europa para el Madrid

Real Madrid: Casilla; Carvajal, Ramos, Varane, Marcelo; Kovacic, Casemiro, Isco; Lucas Vázquez, Asensio, Morata.

Sevilla FCSergio Rico, Mariano, Pareja, Carriço, Kolo; N’Zonzi, Iborra, Kiyotake; Vitolo, Vázquez ,Vietto.

Primer título de la temporada y vuelve a irse para Chamartín, que consigue su tercer Supercopa de Europa, en un partido en el que sufrió mucho ante un Sevilla que mostró grandes armas. Nuevo título para Zidane, que consiguió sacar adelante un partido complicado por el rival, y por las bajas.

Hubo varias sorpresas en los onces, apostando Zidane por los que mejor pretemporada han hecho y Sampaoli por algunos de los fichajes por delante de otros que habían tenido más minutos en los partidos previos. Se quedaron en el banquillo nombres como Modric, James o Konoplyanka. Al final, partido igualado en el que pesaron mucho los minutos en las piernas a estas altura de temporada.

El partido empezó algo descontrolado, con mucha intensidad en el centro del campo pero con ambos equipos algo fallones con el esférico. Demasiadas imprecisiones, aunque el partido roto beneficiaba a un Madrid que llegaba con cierto peligro en los pies de Isco y Lucas Vázquez. El Sevilla, que buscaba romper el entramado defensivo blanco con mucha movilidad, tampoco conseguía entrar de lleno en el partido. El «mudo» Vázquez era la única referencia clara con el balón, pero no terminaba de conectar con los demás. Dentro de los primeros cambios tácticos de Sampaoli, vimos a un Vicente Iborra mucho más retrasado. Cerrando por detrás de N´Zonzi y apareciendo entre los centrales para sacar el balón, su misión es diferente a la que tenía con Emery. Si bien actuaba bien en esa posición, el Sevilla perdía un arma cuando la salida de balón no era buena. El balón en largo no encontraba quién lo prolongara, y siempre lo ganaba con facilidad el Madrid en defensa.

En esas, rompió el partido un supuesto actor secundario, pero que ha tirado abajo la puerta del primer equipo y se ha colocado a sí mismo en los planes de Zizou. Golazo de Asensio, que venía por el centro tras el movimiento de Isco en el repliegue, y zurdazo desde 20 metros que entra por la escuadra. Zarpazo en una acción individual para demostrar la calidad que atesora esa pierna izquierda, perla del fútbol español.

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El Sevilla tuvo que readaptarse sobre la marcha, y movió algo su centro del campo. Vázquez y N´Zonzi se colocaron a los lados de Casemiro, con los centrales más metidos en el medio para ayudar a Iborra cuando hiciera falta. Y surgió el efecto deseado, consiguiendo mayor presencia en campo contrario y algo más de posesión. El partido iba cambiando poco a poco y el Sevilla iba acercándose al área de Casilla. Ahí fue creciendo la figura de Vázquez, jugador del partido para los hispalenses. En la primera parte, entendió perfectamente las necesidades de su equipo, y se erigió como referente en el juego posicional de los suyos. Y en una jugada mal defendida por el Madrid, que cede demasiado tiempo en un balón al área, llegó su gol. Golpeo con mucha intención al palo contrario, para igualar el partido antes de llegar al descanso. Y con el empate, los veintidós jugadores a vestuarios.

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Al comienzo de la segunda parte, el partido seguía el mismo patrón. El Sevilla creaba superioridad con los dos interiores, y el Madrid se encerraba para salir a la contra, principalmente en los pies de Kovacic. Buen partido del joven croata, que conducía con mucho criterio, su gran virtud, y lanzaba las contras con acierto. El hecho de que los interiores jugaran a su espalda, permitía que saliera con facilidad. Sin embargo, el Sevilla iba ganando en juego y seguía acosando a Kiko Casilla. Poco a poco, creyendo en sus opciones y manejando mejor el balón en el balcón del área, movía a la defensa de un lado al otro y hacía al Madrid empezar sus jugadas cada vez desde más atrás. En un balón movido desde una banda a la otra, Vitolo pudo atacar en el duelo individual a Sergio Ramos dentro del área y sacar un penalti que convertiría Konoplyanka. El Sevilla, que se recompuso tras el gol del Madrid, ahora dominaba sin problemas. El Madrid, además, iba cayendo en el apartado físico y necesitaba algún cambio. El carrusel de cambios en ambos equipos apenas cambió la estructura del partido, con el Sevilla ganando los duelos por el centro y con Vázquez dando una lección como delantero centro. Saliéndose constantemente de posición, ofrecía una alternativa de pase para su equipo y una salida de balón limpia para que el Madrid no pudiera entrar en el partido.

Los cambios no daban el efecto deseado a Zidane, con Benzema, Modric y James lejos del nivel de forma que se les presupone. Se entiende, pues su temporada acabó más tarde y han empezado el trabajo específico hace menos tiempo, lesión del francés incluída. Aún así, el Madrid en los últimos minutos se quitó la presión del rival y empezó a meterse en el área rival. Con poco era capaz de hacer trabajar a Sergio Rico, aunque el Sevilla no estaba incómodo. Al final, ese gen competitivo del Madrid volvió a aparecer y a determinar un partido que estaba visto para sentencia. Algo hay en la camiseta merengue, que hace que las remontadas no sean ninguna quimera. De nuevo Ramos, y de nuevo en el descuento, volvió a meter en la final a un Madrid que estaba totalmente desahuciado. Igualada y prórroga para un partido que estaba a punto de acabar.

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En la prórroga, se desequilibró el número de jugadores, pero no el marcador. La segunda amarilla a Kolo hizo que Sampaoli tuviera que reconstruir una defensa con Vitolo en la izquierda, pero la inferioridad numérica no tuvo influencia en el juego. El Madrid no era capaz de hacer valer su superioridad, aunque no sufría absolutamente nada en defensa. Ramos volvió a marcar, pero su gol fue anulado por agarrar a Rami. El Sevilla se dedicaba a hacer un rondo calmado, aguantando el balón, para acabar buscando a Vázquez o a Konoplyanka si se veían presionados. El Madrid, sólo conseguía llevar peligro cuando Benzema aparecía para trenzar las jugadas de ataque merengues. James y Lucas Vázquez estuvieron a punto de decantar la balanza, pero el Sevilla no sufría lo esperado teniendo por delante una prórroga en inferioridad ante el Madrid. Pero otra vez, de nuevo un jugador que no acostumbra a marcar, con una casta propia de los jugadores merengues, decidió el partido. Daniel Carvajal, con 119 minutos en sus piernas, fue dejando rivales atrás para meterse en el área y batir a Sergio Rico en un golazo que demuestra por qué el Madrid tiene tantos títulos. Plagado de bajas, dominado en muchos momentos y con acciones individuales de garra, se llevó una Supercopa de Europa que también mereció un gran Sevilla.