Carlos Soler, el último virtuoso de la cantera valencianista

Carlos Soler Barragán, Valencia, 1997. Tras la marcha de Gaizka Mendieta, adolecía la afición de Mestalla de un símbolo, de algún referente de la cantera valencianista que se convirtiese en el nuevo ídolo de la parroquia che. Carlos Soler es un centrocampista de ésos que en Inglaterra denominan box to box, un futbolista con mucho recorrido y capacidad de sacrificio que asoma por el área rival para finalizar jugada como en área propia para mitigar el peligro. De hecho, encontramos similitudes entre su juego y el de referentes británicos de las mismas características, como Steven Gerrard o Frank Lampard.

Asoma al primer equipo valencianista en una de las peores etapas a nivel institucional y deportivo que se recuerdan en la capital del Turia. Tras los pasos por el banquillo de Mestalla de Gary Neville, Pako Ayestarán ( éste le da la alternativa en el primer equipo) o Cesare Prandelli, es con el interino Voro con el que se hace con un hueco en el once titular del Valencia. A pesar de las turbulencias que atraviesa su club, es una de las grandes esperanzas de su equipo y uno de los motivos de los aficionados para acudir al estadio cada domingo. Haciendo gala de una inusual madurez para su corta edad, enseguida adquiere galones en el centro de campo valencianista y no duda en echarse el equipo a la espalda cuando la ocasión lo requiere.

Con la llegada de Marcelino al banquillo del Valencia encuentra la estabilidad necesaria para seguir creciendo como futbolista, a pesar de que el técnico asturiano lo desplaza a banda derecha. También es esa demarcación el rendimiento de Carlos Soler es de sobresaliente. Futbolista con un despliegue físico importante y muy capaz de hacer goles, algunos de bella factura, gracias a que posee un gran disparo a media distancia. Demuestra además una capacidad de sacrificio que desahoga mucho a su equipo cuando no tiene el balón y que lo ha hecho complementario a todos los demás centrocampistas, incluso adoptando labores más defensivas cuando no está Kondogbia, como el domingo ante el Levante.

Con 21 años recién cumplidos, e internacional en las categorías inferiores de la selección española, parecemos estar en la temporada de su consagración, la que termine de confirmarle como una de las grandes realidades de la liga española, y quien sabe, si uno de los abanderados del cambio generacional que pretende llevar Luis Enrique a la absoluta. De momento, este año hará su debut en Liga de Campeones, veremos el saldo que arrojará en su primera gran aparición al fútbol europeo.

Fotos: valenciacf.com / laliga.es

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