El Liverpool gana la Champions al Tottenham con su juego directo tras adelantarse con un penalti madrugador (0-2)

Tottenham: Lloris; Trippier-Vertonghen-Alderweireld-Rose; Winks-Sissoko; Eriksen-Dele-Son; Kane.

Liverpool: Allisson; Alexander-Arnold-Matip-Van Dijk-Robertson; Fabinho-Wijnaldum-Henderson; Mané-Firmino-Salah.

  • Las claves
    • El penalti nada más empezar la final condicionó un partido igualado
    • Ninguno arriesgó en exceso y se jugó con más rigor táctico que elaboración
    • Optar por el juego directo dio frutos al Liverpool

Terminó la mayor competición continental con otra final inglesa que deja como triunfador a Jurgen Klopp –cuyo equipo fue segundo en la Premier por sólo un punto- y sin apenas nada que celebrar a Mauricio Pochettino. El entrenador argentino ha llevado lejos a su equipo en Champions, pero perder una final no endulza a casi nadie.

La final empezó con un penalti a los 26 segundos que cambió la dinámica del partido. Un balón largo a la carrera de Mané por el carril zurdo la aprovechó el delantero para meterse en el área y centrar tras un giro. El balón dio en el brazo de Sissoko y el árbitro señaló la pena máxima. Podría haber un mínimo rebote en el cuerpo antes de dar en la mano, pero salir a cubrir con los brazos completamente separados es jugársela mucho, y Sissoko se lo hizo pagar a sus compañeros muy caro. Salah ejecutó fuerte y centrado y el Liverpool se puso por delante (0-1, min 2).

Tottenham Liverpool 01-06-19 01

Los conjuntos se asentaron poco a poco, el Tottenham en 4-2-3-1 y el Liverpool en 4-3-3, con los primeros tocando más pausadamente y ocupando mejor el centro del campo, siempre con un pivote ofreciéndose y sacando el balón en varias fases ante la presión rival. Tardó en entrar en el juego ofensivo Trippier, necesario para compensar la posición y el estilo más asociativo de Eriksen; Son lo intentó con velocidad y regates pero estuvo desacertado; y Kane fue bien marcado por los centrales, aunque buscó espacios y trató de encontrar la segunda línea.

Los de Merseyside esperaban atrás, con Salah y Mané tapando las bandas en un 4-5-1 defensivo que el contrario no supo romper ni desequilibrar durante muchos minutos, pero siendo más activos y listos que los Spurs en marcajes y robos, y buscando contraataques con más hombres en balones a la espalda de la defensa o centros largos diagonales para crear huecos mientras los tres de arriba se incorporaban para finalizar. Salah tenía muchas ganas y a veces se revolucionó demasiado cerca de la portería, perdiendo ocasiones que podían haberse aclarado más para marcar. El egipcio chutó desde la frontal a la mínima oportunidad, incluso en voleas a balones rechazados, obligando a la zaga a tener que taparlo constantemente.

El Tottenham usó más los centros laterales cuando Rose y Trippier se sumaron al ataque, pero Matip y Van Dijk estuvieron muy seguros tanto por alto como para cortar las asistencias que buscaban un último remate. Los carrileros del Liverpool subieron menos veces, pero Robertson demostró que es de los mejores laterales izquierdos del mundo completando unas cuantas cabalgadas individuales que desbordaron y buscando centros con rosca perfecta o disparos.  Con el Liverpool trabajando perfectamente la defensa a partir de la medular y la falta de improvisación del Tottenham, que además perdió varios balones sencillos en continuación que partieron su ritmo, se llegó al descanso sin más novedades.

La segunda mitad la empezaron los de Pochettino apretando más arriba y siendo más verticales, y el técnico hizo un cambio con mucho sentido al retirar al dubitativo Winks para meter a Lucas Moura, que pasó a la derecha, y colocar a Eriksen como compañero de Sissoko para tener un jugador más creativo en posiciones en las que se maneja al equipo. El acoso surtió efecto y la pelota empezó a rondar la portería, pero Alisson no quería problemas y desbarató con acierto y seguridad tanto los disparos como los pases atrás que buscaban rematador. Predominó más el Tottenham en esta fase en los balones aéreos y hubo un par de oportunidades, pero los cabezazos de los mediapuntas no fueron perfectos (Kane no cazó ninguno por el marcaje de los centrales). La circulación en tres cuartos de cancha era mucho más densa ahora y las opciones se multiplicaron para el Tottenham.

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Pochettino dio otro paso sacando a Sissoko y metiendo a Dier para liberar hacia arriba a Trippier, que ahora estaba fijo en campo contrario para centrar y sacar las faltas con las ayudas defensivas del recién incorporado pivote. Poco después metió también a Llorente por Dele Alli para potenciar el remate y aumentar el físico en el área, pero el Liverpool se había estado preparando para seguir matando a la contra. La primera sustitución red fue pronto, Origi por un Firmino que había salido hace poco de una lesión y no había destacado; luego Wijnaldum dejó su puesto a Milner para refrescar el trivote. La rapidez tras recuperación siguió siendo clave y el Tottenham sabía que atrás podía encontrarse un problema si no finalizaba sus acciones o marcaba. Además, el técnico alemán decidió retrasar a Mané al centro del campo para ejercer de centrocampista izquierdo y estabilizar el bloque medio. Los de Klopp llegaban a latigazos y terminaban los ataques, así que pudieron disponer de saques de esquina. En uno de ellos llegó la sentencia, al caer el balón en la bota izquierda de Origi, que la cruzó imparable a la base del segundo palo (0-2, min 87). El delantero belga ha sido vital dando la puntilla en las dos últimas rondas, con el tanto que certificaba el pase ante el Barça y cerrando la final. Los Spurs no pudieron hacer nada más, habían gastado todos los cartuchos pero era insuficiente para remontar una final disputada entre dos equipos fuertes y tácticos que no destacaron por el juego asociativo.

Sexta Champions League para el Liverpool tras hacer una magnífica temporada en Premier y remontar una eliminatoria tremenda contra el Barcelona. Klopp recibe su primer entorchado europeo tras perder varias finales, justo premio para uno de los grandes preparadores del momento.

El Tottenham termina el año con mal sabor de boca pese a haber competido tremendamente bien en Europa y eliminar con brillantez al Ajax remontándole en Ámsterdam. Quizá este verano el equipo esté condenado a modificar la plantilla (esta temporada no hubo ni altas ni bajas) para aspirar a algún título la que viene.

Fotos: liverpoolf.com / tottenhamhostpur.com / uefa.com

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