El Sevilla usa mejor los espacios en campo contrario y sus delanteros baten al Girona (2-0)

Sevilla: Vaclik; Navas-Kjaer-Carriço-S. Gómez-Escudero; Banega-R. Mesa-Sarabia; Ben Yedder-A. Silva.

Girona: Iraizoz; P. Porro-Ramalho-Bernardo-Juanpe-Valery; D. Luiz-P. Pons-B. García-Portu; Stuani.

  • Las claves
    • Las salidas rápidas sevillistas tuvieron más profundidad
    • Los centrocampistas locales manejaron mejor los pocos espacios defensivos del rival

Pablo Machín ha reconducido el juego y los resultados del Sevilla, que hoy salió en un 5-3-2 donde los dos carrileros –Navas y Escudero- subían muchísimo, Banega ejercía de pivote con R. Mesa y Sarabia de compañeros de línea corriendo en ambas direcciones, Ben Yedder moviéndose por el frente de ataque y A. Silva de referente. Los andaluces no presionaban desde arriba, sino que se replegaban con orden para salir por las bandas o en balones largos que A. Silva bajaba a la espera de apoyos. Se generaron algunos errores en el corazón de la medular porque la posición retrasada de Banega hizo que éste perdiera algunos esféricos por exceso de conducción y que, pese a ponerle ganas, no fuera capaz de recuperar tantos esféricos como un especialista de más envergadura.

Eusebio Sacristán sacó un equipo serio en 5-4-1 con un repliegue muy bien ejecutado y los hombres acumulados delante del área sin dejar huecos ni malgastándose en la presión cuando no se podía ejercer muy arriba, lo que anuló las ofensivas sevillistas durante muchos minutos. Sin embargo, cuando los visitantes tenían el balón tuvieron menos variedad, precisando de más toques para permitir la subida de los laterales y con Portu como futbolista más incisivo desde la derecha, alternando entre pegarse a banda y recorrer el carril del 8 para sumarse al remate. De sus botas salió la mejor ocasión gerundense, en un magnífico centro con rosca que Stuani remató centrado y golpeó en la cara de Vaclik.

La primera mitad fue un bonito e intenso intercambio de ataques veloces entre dos equipos sólidos que no especulaban con el balón. Las acciones peligrosas surgieron varias veces de los robos a los mediocentros, propiciando remates en pocos toques que no fueron acertados. André Silva destacó porque hizo muchas cosas bien: fijar a los centrales, retrasarse para recibir y abrir a banda o al desmarque y buscar el remate. El delantero asistió a Sarabia en una clara para el Sevilla que Iraizoz desvió con el pie. Por el contrario, a excepción del remate comentado de Stuani, los acercamientos visitantes rara vez concluían con verdadero peligro. Dio bastante aire ofensivo también Roque Mesa, que interpretó bien los momentos para conducir el balón y llegar de segunda línea, lo que ensanchó el campo hacia la izquierda para complementar las carreras de Sarabia, la improvisación de Ben Yedder y las subidas de los laterales.

El segundo tiempo lo empezó el Sevilla más entonado, teniendo más la pelota y, sobre todo, sabiendo mucho mejor qué hacer con ella. Banega tocaba con más claridad y empezaron a surgir balones verticales por el centro que rompían líneas de presión, a lo que el Girona no pudo responder con eficacia. Sarbia, Ben Yedder y A. Silva empezaban a encontrarse constantemente y las combinaciones cerca del área pasaron a ser ocasiones. También Escudero y R. Mesa probaron desde fuera del área. Los centrales visitantes tuvieron que cortar pases peligrosos dentro de la caja y el juego transcurría en campo visitante. No pasó mucho tiempo hasta que A. Silva encaró a Juanpe y, con un regate, provocó el derribo en el área. Banega engañó a Iraizoz para abrir el marcador de penalti (1-0, min 55).

La tónica favorecía claramente al Sevilla, y fue aquí cuando los futbolistas más verticales empezaron a tocar más balones, con Ben Yedder y Sarabia apareciendo con movimientos rápidos y A. Silva siempre ofreciéndose como solución por el centro. Que los hispalenses hilaban cada vez más fino quedó claro en el segundo tanto, hilvanado tras recuperar el esférico en la frontal del área propia, ceder a Banega para que cruzara todo el centro con un pase medio y raso a Sarabia, que abrió a Ben Yedder a la izquierda y se incorporó al área para rematar el centro del francés con calidad al segundo palo (2-0, min 64).

Machín modificó el esquema a 4-3-3 metiendo a Doumbia por Valery -buen partido del joven defensor- y pasando a Ramalho al lateral derecho. El delantero casi acierta en un balón a la espalda de Kjaer al que no llegó Vaclik, pero no pudo rematarlo con claridad y recibió un golpe de portero. A la postre sería definitivo porque el marfileño tuvo que retirarse en el minuto 80 lesionado. El Girona perdió mucho el ritmo competitivo con el cambio y Eusebio tuvo que meter a Aleix García por D. Luiz para reforzar el mediocampo, pero el resultado era ya inalcanzable.

Con la victoria el Sevilla sigue en segunda posición empatado con el Atleti, mientras el Girona permanece en mitad de tabla.

Fotos: laliga.es / sevillafc.es

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