El sistema defensivo del Celta y Maxi fustigan al Atlético de Madrid (2-0)

Celta: S. Álvarez; Mallo-Roncaglia-Cabral-Araujo-Júnior; Lobotka-Beltrán-Sisto; I. Aspas-M. Gómez.

Atl. Madrid: Oblak; Savic-Giménez-Godín-F. Luis; Koke-Saúl-Thomas-Correa; Griezmann-D. Costa.

  • Las claves
    • El Celta tuvo una intensidad defensiva igual o mejor y mucha más pegada
    • Con pocos acercamientos a las áreas, la puntería fue clave
    • Los rojiblancos se perdieron en demasiadas faltas y protestas

El nuevo Celta de Antonio Mohamed ha cuajado un gran partido en Balaídos para derrotar a uno de los grandes equipos de las últimas temporadas. Con una defensa poblada en 5-3-2 con carrileros largos, se vio que la prioridad era la defensiva, con una excelente ocupación de espacios con y sin balón. Los dos laterales, Junior y Mallo, hicieron largo recorrido en ambos sentidos para ensanchar el ataque y acumular hombres en defensa. Beltrán se ancló delante de los centrales para sacar el balón y Lobotka hizo de centrocampista puro, limitando sus movimientos a la zona de la divisoria para no desequilibrar al equipo. La propuesta ofensiva pasaba por Sisto, pegado a la izquierda, la clase de Aspas y la pegada de Maxi.

Diego Simeone sacó un once con un par de cambios en su 4-4-2, siendo Savic el lateral derecho, con Koke en la derecha y la presencia de Thomas en el pivote con Saúl, Correa a la derecha y Griezmann con D. Costa arriba. El problema era que el Celta se cerraba muy bien y sólo había un hombre vertical por cada costado: F. Luis y Correa, en vez de la frecuente duplicidad lateral-extremo de los atléticos. Con la pelota los colchoneros no encontraron muchos espacios, pero en carrera tampoco por la buena ocupación de espacios y las vigilancias en defensa de los locales. Además, D. Costa estuvo muy activo en ataque, pero a Griezmann le falta un puntito de inventiva por su tardía incorporación a la pretemporada.

Empezó el Atleti con algo más de posesión, con circulación lateral rápida pero poca verticalidad y sin desborde individual. Tampoco lograron los madrileños sorprender a la contra, por lo que los minutos hicieron crecer al Celta. Cierto es que los gallegos en estático pecaron de pases horizontales, pero una vez entraban en acción los carrileros o los puntas, se pisaba área o llegaban los centros. Ambos conjuntos ejecutaron bien una presión progresiva sin errores de los zagueros, aunque Lobotka hizo dos pases atrás más que peligrosos.

El principal recurso ofensivo rojiblanco fueron los disparos desde fuera del área, pero Sergio n tuvo que emplearse a fondo porque los chuts se fueron desviados o fueron blocados por los centrales. Tenía más chispa el Celta, que pareció ver una dinámica más favorable para sus intereses y que tuvo en las cabalgadas de Mallo y la calidad de Aspas dos argumentos para propiciar los remates. Se llegó al descanso con igualdad a cero y con el partido dominado por la brega constante en el bloque medio. El balón se movía con dificultad ante la disciplina táctica de ambos conjuntos y en estático fue complicado que ninguno abriera huecos verdaderamente definitivos.

Para colmo, nada más reanudarse el choque un buena presión sobre la salida del Atlético terminó en un pase atrás para Godín, que resbaló. Maxi recogió el balón al sprint y encaró a Oblak, batiéndolo por bajo (1-0, min 46). La confianza del Celta subió un peldaño, sabedores de que tenían la llave del partido. De nuevo Maxi leyó bien el ataque, recibiendo con espacio delante de los centrales para meter un centro alto al área que Aspas cabeceó a la red (2-0, min 52). Los colchoneros eran incapaces de reaccionar porque no pudieron crear nada diferente, pese a que Simeone metió pronto a Lemar y Kalinic por Correa y Thomas (min 55) para tener dos delanteros fijos, y dejar a Lemar por la izquierda y retrasar a Griezmann algo hacia la derecha. Y entonces Savic hizo otra falta de amarilla y se fue expulsado, con lo que el Celta empezó a gestionar el tiempo con todo a favor.

El Atleti se derrumbó y los gallegos tocaron con calma, manteniendo el cuero en la medular hasta que surgía la oportunidad de hacer daño a los espacios, con Sisto, Mallo, Aspas y Maxi corriendo al contragolpe para no dejar a los visitantes siquiera lanzarse a la desesperada sin tener un ojo y medio pendiente de sus espaldas. Usando los cambios para refrescar el equipo y perder algo de tiempo, Mohamed certificó que los tres puntos se quedaban en casa.

El Atlético tendrá que trabajar en los cambios de rumbo en los encuentros que se le ponen en contra y mejorar la solidez defensiva, puesto que estamos viendo más debilidades atrás que las acostumbradas en los pupilos del Cholo. El Celta ha empezado bien la temporada y puede ser otro año uno de los grandes animadores de la liga de la mano de su nuevo técnico.

Fotos: laliga.es / atleticodemadrid.com

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