España y la Champions (II): las “casi” del Atlético y las lágrimas del Valencia

Escudo AtletiEl tercero en discordia en estas lides es el Atlético de Madrid, que ha acariciado la Champions en tres ocasiones para perderla de forma cruel y desesperante en los últimos suspiros de los partidos. La primera final la jugaron los rojiblancos en 1.974 en Bruselas contra el todopoderoso Bayern de Múnich. El partido se había ido a la prórroga sin goles, pero el gran Luis Aragonés marcaba en el minuto 114 el que parecía tanto definitivo. Tanto era así que fue en el último minuto del alargue (min 120) que Schwarzenbeck marcó un gol que permitía jugar un replay en 48 horas. En ese choque ya los teutones no dieron opción y golearon por 4-0 para hacerse con el que sería su primer título.

Cuarenta años pasaron en los que el equipo del Manzanares no pudo ni plantearse pugnar por otro título, hasta que Diego Simeone se hizo con las riendas del equipo. Poco a poco, los colchoneros mejoraron su rendimiento para hacerse un hueco entre los grandes de Europa y, por fin, alcanzaron la última ronda en 2.014. Además, hace dos temporadas los atléticos conseguían el título de liga en la última jornada en el Camp Nou, para dejar su sello de conjunto del máximo nivel. Lisboa fue testigo de cómo el Atleti se adelantaba con cabezazo de Godín al R. Madrid, una ventaja que conservó el resto del partido hasta que, en la última acción del choque en el descuento, S. Ramos salvó el tiempo extra para los suyos (minuto 93). Aquella prórroga la encaró mal el Atlético, que estaba agotado, y sucumbió a la convicción y empuje merengues. Se había ido el trofeo en el último córner (4-1).

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Pero se siguió trabajando a las órdenes del argentino, se cosecharon éxitos en la Liga y la Europa League y se logró que el club se plantara en la fina de este año 2.016 en Milán, poniendo en ello todas sus expectativas tras despedirse de la liga a dos jornadas del final. El destino deparaba un nuevo y funesto giro a los atléticos, que fueron en esta ocasión los que igualaron el gol de Ramos tras ir por detrás en el marcador gracias a la fulgurante aparición de Yannick Carrasco, y se aprestaron a luchar de nuevo en la prórroga por la copa. Cambios de predominio en el partido pero sin más goles y todo por decidir en la lotería de los penaltis. Otra agonía a la larga lista de malos tragos rojiblancos. Los lanzamientos se ejecutaron eficientemente y nadie fallaba hasta que Juanfran, uno de los mejores de la noche y artífice del penalti decisivo ante el PSV unas rondas atrás, tropezó con el poste. C. Ronaldo se encargó de terminar con el duelo para hacerse con la Undécima.

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Así, un equipo de lo más competitivo, serio y de calidad, se quedó compuesto y sin copa por tercera vez en su historia. Parece increíble y es sumamente injusto que el Atlético no haya podido ganar ninguna de las finales y deseamos que otra oportunidad aparezca para ver en las vitrinas del Vicente Calderón un trofeo que certifique la grandeza del club.


Escudo ValenciaY por último llegamos al Valencia, equipo que vivió unos años magníficos a principios de los ’00, disputando dos finales de Champions y ganando posteriormente la liga en 2.002 y 2.004, éstas con Rafa Benítez de técnico. Fue Héctor Cúper el artífice de llevar a los ches a dos finales consecutivas de Champions League, la primera en 2.000 tras superar brillantemente dos fases de liguillas donde sus rivales no habían sido nada fáciles y tras apear en las eliminatorias a Lazio y Barcelona en cuartos y semifinales, respectivamente. La final contra el R. Madrid en París se vislumbraba compleja, pero la buena actuación previa y el ritmo de juego del equipo con la dirección de Mendieta y la finalización de Claudio “el Piojo” López hacían presagiar éxitos para los valencianistas. Sin embargo, quizá por la novedad de tener que interpretar tremenda partitura en semejante escenario, el Valencia cayó con excesiva facilidad ante el R. Madrid (3-0).

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La revancha llegó al año siguiente, en 2.001, tras eliminar a Arsenal y Leeds United y tener que vérselas en la final con el Bayern de Múnich, que había vengado la eliminación del año anterior ante el R. Madrid en la misma ronda. Salió el Valencia al Giuseppe Meazza convencido de que ya tenía tablas para afrontar el envite y Mendieta adelantó a los suyos de penalti. A partir de ahí los alemanes se lanzaron al ataque hasta que empataron también de penalti gracias a Effenberg. Después, tanda de penaltis que dio la espalda a los españoles y las lágrimas de Cañizares y todo el Valencia recorrieron las mejillas de todos los aficionados españoles.

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Estos dos equipos han tenido menos impacto en la Champions League, pero han formado parte de la bonita historia de nuestro país con el torneo. Siempre se agradece la presencia de buenos conjuntos a tal nivel, así que nos gustaría decir que la trayectoria de los españoles en la Copa de Europa continuará…