Los motivos del desplome blanco

Parecían días tranquilos en la entidad de Chamartín. Con fuegos apagados de forma magistral por Santiago Solari, casos como los de Isco, Marcelo, Bale o Vinicius, los envites ante el Barcelona en la ida de la semifinal copera, el encuentro liguero en el Metropolitano o el choque europeo en Ámsterdam se saldaron con un resultado favorable. El Real Madrid parecía volver por sus fueros con la mejor versión de futbolistas importantes como Modric, Ramos o Benzema. A todas estas, se plantó el Girona del cuestionado Eusebio en el Bernabéu, con récord de partidos sin conocer la victoria incluido, y tiró el castillo de naipes en el que se ha convertido el conjunto blanco. Las constantes improvisaciones en la planificación, camufladas con las Champions conseguidas, han terminado por aflorar en la rutina diaria madridista.

Nos remontamos a junio y los casos de salida y entrada de Zinedine Zidane y Julen Lopetegui, una sustitución tan extraña como improvisada. Al escaso currículum como gerente de clubs del entrenador donostiarra parecía contrarrestar su riqueza en el trabajo táctico, así como la aprobación de los internacionales españoles. Por desgracia para el bueno de Julen, tuvo que apagar demasiados fuegos en muy poco tiempo. Caso Vinicius, gestión Courtois – Navas, o las bajas formas de pesos pesados tras el Mundial de Rusia, fueron demasiado para él. Con la sombra de un José Mourinho -aún con contrato en el Manchester United- merodeando la Castellana y un Antonio Conte buscando casa en Madrid, emerge la figura interina “con el apéndice de temporal” palabras textuales de Florentino Pérez en la presentación, de Santiago Solari. El invitado con el que casi nadie contaba. Una buena hoja de servicios como futbolista blanco, su buen hacer en sala de prensa y la inevitable comparación con Zidane, fueron sus máximos avales. Se añadió a estos factores un calendario asequible (Melilla, Valladolid, Viktoria Pilsen….) y parecieron calmarse los ánimos del palco del Santiago Bernabéu.

Se ganó Solari la designación como técnico hasta final de temporada. Irrumpió Vinicius cual rayo de sol en día nublado y jugadores como Benzema, Modric o Ramos alcanzaron su zenit de la temporada. Sin embargo, en el debe del entrenador argentino está el haber perdido para la causa a futbolistas como Isco, Asensio, Marcelo o Bale, todos ellos desempeñando papeles secundarios en el conjunto blanco. Cuando parecía que el Madrid ponía la directa, aparece un Barcelona romo, plano y con pocas ideas en Chamartín y desnuda las miserias del cuadro merengue, apeándolo en apenas cuatro días de las dos competiciones nacionales, liga y copa.

¿Dónde ha fallado el Real Madrid? Pues donde se decide todo, en las áreas. La mochila que portaba Cristiano Ronaldo pesa demasiado como para entregársela al imberbe Vinicius, lleno de potencial, pero falto de horneado. Y si a la falta de gol le añadimos la endeblez defensiva, el resultado es el que presenciamos en la actualidad: un equipo con buenas intenciones, pero muy poco fiable para reeditar éxitos europeos. Finalmente, la puntilla llegó donde más duele. En su propio estadio y en su competición favorita, a manos de un joven y osado Ajax que se plantó en el Bernabéu y, de un plumazo, acabó con la temporada del Real Madrid apenas habiendo empezado marzo.

Con las cuentas saneadas, un proyecto de estadio vanguardista y la marca Real Madrid más efervescente que nunca, parece que el socio no se va a conformar con eso y que lo que desea ver es el lema que ha rezado siempre el máximo mandatario blanco : Zidanes y Pavones. Todo apunta a la necesidad de resetearse y renovar el activo más depreciado por la zona: la ilusión o, lo que es lo mismo, Neymar, M´Bappe, Hazard….. No parece que el Real Madrid vaya a renovar su cetro de campeón continental, así que veremos que da de sí el próximo mercado de fichajes.

Fotos: realmadrid.com

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