Luka Modric, el buen vecino

Este año los galardones individuales se los ha llevado todos a su casa de Madrid el croata Luka Modric. Y la elección no ha dejado indiferente a nadie, y más teniendo en cuenta que hasta 13 jugadores diferentes han sido votados para llevarse el Balón de Oro. Pero el mediocentro ha vuelto a ganar como lo hace en el campo, con una tranquilidad y solemnidad digna de un grande del balompié.

Parecía que el gran favorito era Antoine Griezmann, más que nada por el título mundial que ganó el francés, precisamente, ante el croata en Rusia este verano. Eso, sin tener en cuenta a Cristiano Ronaldo y a Messi, los dos únicos ganadores de la última década, que se dice pronto. Y es que los dos extraterrestres han estado a su nivel, como mejores de la historia. Ese es el mérito de este ganador, el cambio que supone en el panorama del mundo del fútbol. El astro portugués, además, volvió a mostrar su enfado al no aparecer por la ceremonia. Su entorno sacó a relucir los números del de Funchal, que no son nada desdeñables. Máximo goleador de la Champions, incluído el golazo a la Juventus. Primer jugador en marcar en nueve fases finales de selecciones de la historia, además del principio de temporada demoledor en la Serie A. O el crack de Rosario, que ganó otra vez más una liga rompiendo moldes, siendo máximo goleador europeo y dejando detalles que demuestran por qué se dice que es el mejor que se ha visto sobre un verde. Y en esa disputa estaba Griezmann, al que le pesa que el título europeo que levantó fue la UEFA, y que Mbappé se llevó todos los elogios de su selección, restándole algo de mérito a lo conseguido por el colchonero.

En cambio, Modric ganó sin tener los números en la mano. Los que dudan de su elección dicen que un jugador con cuatro goles y once asistencias no puede ser Balón de Oro. Como si la sala de máquinas de un equipo no fuera importante. Justo él, en la gala, se acordó de otros jugadores que han sido los mejores pero fuera de los focos, como  Xavi e Iniesta. De ese tipo de jugadores que sólo aprecias cuando no están. Modric ha sido parte importantísima del Madrid y de una flojita selección croata, que se plantó en la final del mundial. Y, como si de un poema de amor se tratara, Modric se nota más ahora que no está. Bajó su nivel y el Madrid se quedó en nada, y Croacia pasó de ser un equipo ganador a recibir un 6 a 0 de España, algo engañoso eso sí. Modric vuelve a encarnar a ese perfil de tío trabajador fino, que te hace pensar que algo no está bien cuando no está. Como cuando Messi no gana con Argentina, y parece que Iniesta y Xavi podrían haber tenido algo que decir. Un dominador del mediocampo que parece que no hace nada, y lo hace todo. Que no tiene físico, pero hace más kilómetros que nadie. Que no aporta arriba o abajo, y roba y distribuye como nadie. No es casualidad que diga que le gustaría ser como el gran Cruyff. Ojalá queden muchos más partidos de este mago del balón.

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