Messi y salir bien de la presión rival sirven para que el Barcelona arrolle en el derbi catalán (0-4)

Espanyol: D. López; J. López-D. López-Ó. Duarte-D. Vila; Darder-V. Sáchez-M. Roca-H. Pérez; Melendo-B. Iglesias.

Barcelona: Ter Stegen; Semedo-Piqué-Lenglet-J. Alba; A. Vidal-Rakitic-Busquets-Dembelé; Messi-L. Suárez.

  • Las claves
  • El Barcelona salió mucho mejor de las situaciones de presión a un toque
  • Messi hizo un partidazo e intervino en todo lo trascendente
  • La ventaja en el marcador antes del descanso sentenció el partido

Rubi sacó un equipo serio, montado en un 4-5-1 con salida alternante a la presión y con vigilancia de la medular a los mediocentros culés. Borja Iglesias se situó como referente arriba y dio muchas alternativas al juego sin ser remates como juego de espaldas, pases al espacio y movimientos en diagonal. V. Sánchez y M. Roca estuvieron muy incómodos con la escasez de posesión y las ayudas constantes en la presión de los blaulgranas. Los laterales apenas destacaron arriba por la forma de atacar del rival y fueron los extremos más Melendo quienes trataron de abrir huecos al contraataque. El mediapunta canterano se ofreció y se movió, pero no tuvo suerte y en algunas acciones se notó que depende mucho del golpeo de zurda y no confía mucho en la derecha.

Valverde usó un 4-4-2 donde A. Vidal ocupaba la banda derecha y Dembelé la zurda, yendo el francés hacia el centro en ataque, y el chileno pegándose a la suya para apoyar a Semedo en faceta ofensiva. Busquets hizo un gran partido como pivote por su buena ubicación, capacidad de corte e inicio de jugada. Rakitic también mostró buen tono con acertadas lecturas del juego y pases en ventaja. Fue fundamental la presión de los barcelonistas, muy arriba y propiciadora de pérdidas locales que supusieron acercamientos peligrosos. Y aquí hubo una gran diferencia: que los visitantes sacaron la pelota de lujo a un toque pese al acoso rival, mientras que los periquitos sufrieron muchísimo más con V. Sánchez y M. Roca muy acosados.

Pero quien aclaró todo fue Messi. Menudo partidazo del argentino, que desde su posición de arranque centrada y en tres cuartos hizo varias conducciones impresionantes, asistió con precisión absoluta y buscó el disparo. Con sus cabalgadas provocó varias faltas, con una de las cuales abrió el marcador (0-1, min 17) en la misma escuadra izquierda. Otro pase de coordinación perfecta sirvió para que L. Suárez rematara al palo y una asistencia a llegada de Dembelé por el carril del 10 habilitó al extremo para recortar con la zurda y marcar con efecto con la derecha (0-2, min 26). D. López le paró un chut raso a Messi con la derecha cuando el aluvión culé caía sobre la meta local. Hasta bajando a defender y recuperar balones destacó el capitán, muy por encima del resto de los jugadores sobre el campo.

La situación era de posesión constante para el Barça con esporádicas salidas del Espanyol, pero con poca eficacia en las culminaciones por mala toma de decisiones de H. Pérez y Melendo, que desaprovecharon algunos disparos. A balón parado padeció un poco el líder, con un cabezazo de Duarte que casi se convierte en gol. La superioridad visitante era evidente y el Barcelona manejó con algo más de rapidez de la habitual el balón, lo que le dio la voz cantante sin discusión. El propio Messi tuvo un remate de cabeza que se fue por poco, pero fue L. Suárez quien sentenció al recuperar entre Rakitic y Busquets sobre la salida de espaldas de los pivotes locales, abrir a Dembelé en la zurda para que éste metiera en profundidad al delantero. El balón no era fácil, pero el charrúa lo ganó al central, la llevó hasta la línea de fondo y, sin hueco, batió a D. López por debajo de las piernas (0-3, min 45).

La segunda mitad la gestionó bien el Barcelona, con cambios para dar descanso a los titulares y buscando los espacios a un Espanyol que tuvo que lanzarse por pundonor y resultado hacia la puerta contraria. Los visitantes se limitaron a esperar y a montar contras mientras Rubi metía a Leo Baptistao a la derecha (por H. Pérez) y a S. García en punta (por Melendo). Con ello mejoró el juego y subió el tono competitivo local, hasta lograr un gol de falta bien anulado por el VAR a Ó. Duarte. El espejismo lo volvió a ahogar Messi, que clavó su segundo libre directo de la noche desde lejos y a la izquierda.

El resto del partido no tuvo interés por la amplitud del marcador y el Barcelona se marchó del derbi con el liderato indiscutible.

Fotos: laliga. es / fcbarcelona.es

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