¿Volverán los ingleses a dominar la Europa futbolística?

Ahora que por fin llega la fase decisiva de la temporada, nos encontramos a la Premier League como la primera potencia en la competición continental. En la Champions son cuatro los equipos ingleses en liza: Tottenham, Manchester United, Manchester City y Liverpool. En cuartos, uno de ellos resultará eliminado obligatoriamente, puesto que los de Guardiola y Pochettino quedaron emparejados en un duelo fraticida por el bombo. Ayer los londinenses dieron el primer golpe, tras imponerse por 1-0 en casa en el partido de ida. El United medirá sus fuerzas esta misma noche con el Barcelona mientras que el Liverpool, tras eliminar al Bayern brillantemente en Múnich, se enfrentará al Oporto. En la Europa League, Chelsea y Arsenal son los representativos británicos, habiendo quedado emparejados los de Sarri con el Slavia de Praga; mientras que los de Emery batirán su futuro europeo frente al Nápoles de Carlo Ancelotti.

Tras la debacle española, sobre todo en Champions, la reflexión ahonda en si los equipos ingleses están siendo simplemente mejores esta temporada, o si esto es fruto del trabajo realizado los últimos años que anuncia proyectos a medio plazo. El primer aspecto a tener en cuenta es el del reparto de los derechos televisivos. En Inglaterra es equitativo y ello permite a clubes de menos potencial deportivo acudir al mercado de fichajes internacional con más poder que cualquier equipo español o italiano. En segundo lugar, en Inglaterra se cuida mucho la formación. Ciudades deportivas espectaculares, scoutings por todo el mundo y una liga de reservas que permite a los futbolistas jóvenes, con menos minutos o recién salidos de una lesión, estar rodados para cuando el primer equipo los precise. Este dato lo contrastó espectacularmente el Manchester United, que se plantó en París a remontar un resultado adverso en una eliminatoria de Champions con dos jugadores aún en edad juvenil en el campo.

Podemos decir que el fútbol inglés goza de muy buena salud. Si observamos los estadios, las gradas están llenas, hay afluencia de público joven, no hay terrenos de juego en mal estado, las aficiones animan constantemente y los clubes gozan de bonanza económica. En otras ligas europeas no podemos decir lo mismo. Entradas a precios desorbitados, campos en estados lamentables, demasiada diferencia entre los primeros de la tabla y el resto, más un reparto televisivo desigual.  Con estos condicionantes no es de extrañar que cada vez sean más los jugadores que quieran hacer las maletas rumbo al Reino Unido.

La liga está competida principalmente por dos equipos, Manchester City y Liverpool, pero la lucha por optar a los puestos europeos va a ser encarnizada. El United ha resurgido de forma casi milagrosa tras el cese de Mourinho de la mano de Solskjaer, el Tottenham de Pochettino tiene la hoja de ruta bien marcada, sin incorporaciones ni bajas para esta temporada, con el proyecto de un nuevo estadio como referente. Por otro lado, el Arsenal de Emery parece haber vuelto a la buena senda tras una mala racha acuciada, entre otras cosas, por las lesiones, que le ha alejado definitivamente de la lucha por el título doméstico.  Queda ver si se logra algún éxito internacional para que el técnico español no cierre el curso con mal sabor de boca. Por su parte, el Chelsea de Sarri parece el menos estable de todos, donde las guerrillas de vestuario son una constante en los últimos años -desde los tiempos de Conte o Mou- y donde el rumbo en liga parece perdido desde hace meses. Los blues se lo jugarán todo en Europa.

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