Alemania, la suerte del campeón (1-1)

Alemania 1 (6) – Neuer; Höwedes, Boateng, Hümmels, Hector; Kimmich, Khedira (Schweinsteiger, m.16), Kroos, Özil; Müller; Mario Gómez (Draxler, m.72).

Italia 1 (5) – Buffon; Barzagli, Bonucci, Chiellini (Zaza, 120+1); Florenzi (Darmian, m.87), Sturaro, Parolo, Giaccherini, De Sciglio; Pèlle, Eder (Insigne, m.108).

Alemania ya está en semifinales de la Eurocopa 2016 de Francia. Sufrió, pero logró eliminar a una más que correosa Italia, aunque para ello necesitó de una angustiosa tanda de penaltis. Los germanos fueron mejores en el computo de los noventa minutos, pero dieron vida a los transalpinos, que tuvieron siempre claro en la prórroga que preferían jugarse la clasificación en los penaltis que arriesgar en ese tiempo extra. Ahora, los de Löw esperan al vencedor del Francia-Islandia en semifinales.

Sorprendió a propios y extraños el seleccionador alemán al ‘intentar’ jugar con las mismas armas que Conte, es decir, incluir tres centrales en el once inicial, sacrificando, claramente, esa segunda línea ofensiva, por dentrás de Mario Gomez, y dejando en el banquillo a Draxler, el mejor en el encuentro de octavos de final ante Eslovaquia, para incluir a Höwedes junto a Boateng y Hümmels. Eso hacía que el esquema fuese un 1-5-2-2-1 con el que se aseguraba tener la posesión de balón, ya que la recuperación era casi instantánea, pero que la creación de juego no fuese fluida, ya que Özil y Müller debían recorrer mucho espacio para que le llegasen balones procedentes de Kroos y Khedira. Boateng actuaba de falso libero y sacaba el balón desde atrás para conectar con el doble pivote, mientras que los laterales, Kimmich y Héctor eran valientes en el ataque, pero ni así llegaban balones al delantero, una auténtica isla entre la poblada línea defensiva transalpina. Aún así, Alemania tuvo el balón y llegó más, pero sin ocasiones claras de gol ni tiros a portería.

En el bando contrario, Antonio Conte encontró ante España el filón con el que creía poder superar a Alemania, aunque echó en falta a su estandarte en el control de balón, De Rossi, quien lesionado se perdió el encuentro. Parolo se convirtió en la principal referencia y Alemania tenía muy claro que parando a Parolo se paraba a Italia y ahí fue donde, sobre todo Kroos, hizo su trabajo defensivo. Florenzi y De Sciglio intentaron ensanchar las opciones atacantes, ya que la conexión con Pèlle y Eder era una quimera, no como ante la selección española. Sin poder hacer daño con balón, a Italia no le importó regresar a su versión más ancestral y que tiene marcada en el ADN, la de esperar atrás e intentar sorprender a la contra, lo que le funcionó en la segunda mitad para lograr el gol con el que se empató el choque.

Esos eran los planteamos iniciales y lo que se vio sobre el césped, pero con el balón en juego hubo poco protagonismo de Neuer y Buffon, los tiros a portería brillaron por su ausencia, sobre todo en la primera mitad.

Aún así, Joachim Löw tuvo que variar su planteamiento inicial, ya que a los quince minutos Khedira se marchó lesionado, con molestias en el aductor corto de su pierna izquierda, y tuvo que romper su intocable pareja del doble pivote para dar entrada a Schweinsteiger, quien, de forma muy voluntariosa, trabajó en el aspecto defensivo, pero estuvo algo desubicado; circunstancia que trató de aprovechar Italia y tuvo más el balón en los siguientes minutos, pero no hizo daño, sólo las apariciones de De Sciglio por la izquierda hacían trabajar a los centrales alemanes, afanados en ‘achicar agua’.

Un flojo disparo de Müller que atajó Buffon sin problemas y un tiro cruzado de Sturaro que se encontró con la oposición defensiva de Boateng fueron las únicas ocasiones de una primera mitad que hacía bien en acabar.

Özil marca ante ItaliaTras el paso por vestuarios, había que sacudirse el polvo de los primeros cuarenta y seis minutos de juego y Alemania avisaba que iba a ser quien más lo intentaría. En el cincuenta y cuatro, Müller aprovechó un balón muerto en el área para intentar sorprender a un descolocado Buffon, pero Florenzi salvaba milagrosamente el gol germano que ya se cantaba en la grada. Sólo once minutos después sí que llegaría la alegría para los seguidores de la campeona del mundo, ya que Özil aprovechó un balón peleado por Gomez entre tres italianos y que logró centrar al área pequeña para batir al incombustible capitán de la ‘azzurra’, 1-0. Tres minutos después Buffon sí que estuvo acertado para meter una mano que evitaba la sentencia, tras una acción magistral de Gomez, que remató de tacón, aunque se lesionó en la acción y tuvo que pedir el cambio, entrando al campo, por fin, Draxler.

Italia celebra el gol ante AlemaniaEl espíritu italiano, tanto en el campo como en la grada, era de auténtico cementerio, ya daban por perdido el encuentro y se veían haciendo las maletas para marcharse de Francia, pero un error mayúsculo de Boateng al saltar con los brazos hacia arriba dentro del área y golpearle el balón en la mano hizo que se señalara un penalti tan estúpido como innecesario, que Bonucci lo marcase en el setenta y ocho y que los de Conte amagasen con resucitar y creyesen en sus posibilidades, 1-1, resultado que no se movió después de cuarenta y ocho minutos de juego en la segunda mitad y que enviaba a ambos contendientes a la prórroga.

En el tiempo extra no hubo esquemas, tácticas ni movimientos en el tablero de ajedrez. Ambas selecciones hicieron buena la frase de “no pierdas en media hora lo que has logrado antes” y, aunque Alemania se hizo dueña del balón, con la permisividad italiana, no hubo ocasiones que evitasen la tanda de penaltis.

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Sería muy atrevido decir que lo vivido en Burdeos haya sido merecedor de catalogarse como la peor tanda de penaltis de la historia del fútbol, pero, si no lo es, muy cerca de ello está. Hubo más errores que aciertos. Buffon paraba el intento de Müller y Neuer el de Bonucci, con tiros fuera de Pélle y Zaza para los de Conte y de Özil al palo para los de Löw. Schweinsteiger pudo haber anotado el gol definitivo en los cinco primeros lanzamientos, pero su tiro se marchó alto y hubo que acudir al desempate, donde, tras la parada de Neuer al tiro de Darmian y el gol de Héctor se certificaba la presencia de Alemania en las semifinales de la Eurocopa de Alemania.

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Alemania siempre ha ganado en las tandas de penaltis que ha disputado tanto en una Eurocopa como en un Mundial, seis hasta ahora. La estadística que rompieron los germanos es que en los ocho enfrentamientos oficiales anteriores ante Italia siempre había caído, en el noveno no fue así y ya están esperando rival en semifinales: será el ganador del Francia-Islandia que se juega este domingo.

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