Ansu Fati, la nueva perla azulgrana

Ansu Fati, Guinea Bissau, 2002.

Sin haber cumplido los 17 años, puede que estemos ante una de las más firmes promesas del fútbol mundial. Ansu Fati llegó a Sevilla desde su país natal cuando apenas contaba con 6 años. Empezó a jugar en el equipo de su barrio hasta que llamó la atención de los ojeadores de la capital andaluza, que lo reclutaron en edad benjamín para la cantera de Nervión. Con 12 años llegó a la Masía, donde empezó una escalada no exenta de sacrificio y trabajo que se vio cortada en edad cadete por una rotura de tibia y peroné que lo tuvo diez meses apartado de los terrenos de juego.

Este verano, con el asunto Neymar copando portada y atenciones en Barcelona, Valverde introdujo en la lista para el primer partido de la temporada en el Camp Nou a un jovencito lampiño y con cara angelical que se conviertió en el jugador más joven en debutar con el Barça en liga. Ante el Betis presentó sus argumentos: velocidad en conducción, descaro, uno contra uno, verticalidad y, sobre todo, intencionalidad en todas sus acciones. En esa ocasión, ante las ausencias de Messi, Suárez y Dembelé, actuó por detrás de la delantera. La jornada siguiente, en Pamplona y ante un rival exigente, una afición que empujaba y un resultado adverso, Valverde lo sacó tras el descanso. Con el primer balón que tocó intentó desbordar, y con el segundo anotó el empate con un remate de cabeza firmado por cualquier delantero de talla mundial. A pesar de acabar el partido en tablas, la estela y el duende que dejó en el ambiente se confirmaron en la siguiente jornada.

De vuelta en el Camp Nou, el rival era un Valencia que pasaba una de las semanas más duras de los últimos años, cese de Marcelino incluído. Valverde decidió apostar por el joven jugador guineano desde el inicio. Escorado a la izquierda marcó, asistió, chutó, encaró y desbordó. No pareció pesarle ni el escenario, ni el rival, ni la titularidad. En todo lo que hizo hubo mucho sentido. Jugó alrededor de una hora de partido y la ovación que le brindó el estadio cuando fue sustituido es la de una grada que reconoce a una estrella en ciernes. Tiene el talento y las condiciones físicas. Ahora queda lo más difícil: la gestión de su potencial, porque cualidades le sobran. En los próximos meses habrá que ver cómo encaja Valverde a Ansu Fati con el tridente (Messi, Suárez, Griezmann) más Dembelé y cómo asimilará la fama, la prensa y la presión. De momento ha jugado ya 6 partidos oficiales (5 en liga y 1 en Champions, habiendo sido titular en 2 de ellos y firmando 2 goles) dejando buenas sensaciones. En el Barcelona hay una nueva promesa que llena al público de ilusión.

Fotos: laliga.com / fcbarcelona.es

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