Buen juego y una liga muy deseada en La Rosaleda (0-2)

Málaga: Kameni; Miguel Torres, Luis Hernández, Mikel Villanueva, Ricca; Recio, Camacho; Keko, Fornals, Jony; Sandro.

Real Madrid: Keylor; Danilo, Varane, Ramos, Marcelo; Modric, Casemiro, Kroos, Isco; Benzema, Cristiano.

Míchel prometió que su equipo no se iba a dar por vencido, y cumplió su palabra. El Málaga, a pesar de no marcar en los 90 minutos, fue capaz de meterle el miedo en el cuerpo a los aficionados merengues durante gran parte del encuentro, haciendo trabajar más de la cuenta a Keylor Navas y demostrando por qué han acabado cerca de los puestos europeos la temporada. En cualquier caso, un partido sin demasiada importancia para los malagueños supone un nuevo título liguero para el Madrid, que supo ganarse su Liga después de cinco años. El Barcelona no falló en casa, a pesar de tener que remontar dos tantos del Eibar, pero de nada sirvió ante la victoria a domicilio de los de Zidane.

  • Las claves:
    • El Madrid dominó el centro del campo, y nunca dejó crecer al Málaga con balón
    • La diferencia en la pegada en las dos áreas determinó el signo del partido
    • Isco, que volvió a sentir La Romareda como su casa, se paseó por el campo para llevar el partido a su terreno

El Madrid salió con lo que parece que será su once de lujo para la esperada final de la Champions, con la duda de si llegará a tiempo Carvajal y el eterno debate sobre Isco y Bale. No hubo oportunidades de inicio para los jugadores que, saliendo desde el banquillo, han traído al club merengue hasta este nuevo entorchado nacional. El Málaga, por su parte, sin nada que perder salió con todo a intentar aguantar el chaparrón madridista y aprovechar las jugadas que se dieran cerca del área de Navas. El problema es que al poco de comenzar el partido se desniveló el resultado a favor de los blancos. Isco, impresionante en la que fuera su casa, se encontró un balón y mucho tiempo para pensar. Con un pase preciso, dejó a Cristiano solo ante Kameni, y el portugués no tenía pensado fallar en un partido tan importante.

A los pocos minutos, ya mandaba el Madrid en Málaga. Con mucho trabajo, empezó a dominar el mediocampo. Casemiro y Kroos abarcaban toda la zona media, impidiendo el juego fácil del Málaga. Modric e Isco, totalmente liberado de ataduras tácticas, movían el balón para que el Madrid creciera minuto a minuto. El Málaga no encontraba la manera de trenzar jugadas, y si sumaba muchos jugadores al ataque dejaba huecos que Benzema y Cristiano estaban encantados de aprovechar. Así, y con la tranquilidad de que el Barcelona iba pinchando en casa, pasaban los minutos sin mayor peligro para el Madrid. Sólo al final de la primera parte, con una mayor participación de Camacho en el juego y con Sandro y Keko moviéndose para sacar de su sitio a los defensas, llegaron algunas ocasiones para los locales. En cualquier caso, las pocas ocasiones de gol de los de Míchel eran rechazadas por un Keylor que ha llegado en buen momento de forma al final de liga.WhatsApp Image 2017-05-21 at 20.04.46

En la segunda parte, con las buenas noticias que llegaban desde el Nou Camp y la sensación de que tenían que pasar demasiadas cosas como para que el Madrid no se llevara La Liga Santander, ambos equipos saltaron al césped con ambiciones muy distintas a lo acontecido en la primera parte. El Málaga, liberado de esa presión de tener que ganar para no ser criticado por regalar la liga al Madrid, salió mucho menos centrado en defender y con ánimo de hacerle daño a los visitantes. Los merengues, en cambio, intentaron destruir el juego local para tener 45 minutos plácidos y así celebrar el título sin sobresaltos. El Madrid cambió su esquema, colocando a Isco más como parte de un 1-4-4-2, participando del juego ofensivo con libertad pero mucho mejor colocado para ayudar en fase defensiva. Y con el mismo plan que en la primera parte, Keko y Sandro fueron los encargados de llevar el peligro al área rival. Buen partido de los dos jóvenes, moviéndose con libertad para evitar el marcaje fácil de los de Zidane. Desde ahí hasta el final, poco cambió el partido. En una acción a balón parado marcó Benzema el segundo, el gol de la tranquilidad. Carrusel de cambios, y pocas variaciones en el campo. Zidane intentó meter algo de intensidad con Kovacic, James y Morata, para controlar más el partido; y Míchel intentó cambiar la dinámica ofensiva con Duda, Chory y Charles. Lo cierto es que, sin demasiado juego, las ocasiones se alternaron en ambas porterías y sólo el acierto de ambos arqueros hizo que no viéramos más goles en La Rosaleda. Al final, a pesar de la remontada del Barcelona, el Real Madrid ganó su liga número 33, la primera en los últimos 5 años, y vuelve a ser el mejor equipo en el torneo de la regularidad. Ahora, Cardiff espera.

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