Cabeza fría y corazón caliente, las claves del gran Real Madrid bicampeón

Después de la final de la Champions ganada ayer por el R. Madrid en Cardiff, nos hemos detenido a analizar una vez más las claves de la gran escuadra que ha logrado montar Zinedine Zidane. Y no vamos a destacar ninguna de las virtudes que ya hemos resaltado sobre desarrollo del juego con la pelota o sin ella, el buen ambiente entre jugadores y cuerpo técnico ni la excelente gestión del grupo. Sobre lo que llamamos la atención es respecto a la tremenda fortaleza mental en los momentos malos que ha  pasado el equipo en el tramo final de la temporada.

Pese a que se han ganado dos trofeos importantísimos, los blancos no se han paseado con ventajas inalcanzables para sus rivales, sino que ha tenido que terminar ganándolo todo para alzar los títulos. Y la plantilla ha resistido la tensión de no poder fallar y  las adversidades dentro del propio terreno de juego. No hace demasiado tiempo que el R. Madrid se dejaba ligas en la última jornada o se desmoronaba cuando se torcía una eliminatoria. Sin embargo, ahora en esas circunstancias es cuando los blancos ofrecen una de sus mejores versiones.

Tomemos como ejemplos positivos las rondas de Champions de cuartos, semis y la final. Contra el Atlético de Madrid se obtuvo una buena ventaja en la ida, pero en el Calderón los rojiblancos se pusieron a un gol de iguslarls en sólo veinte minutos. Lejos de deseperar, los madridistas recuperaron el control del esférico, dejaron pasar la embestida atlética y sentenciaron la eliminatoria. Contra el Bayern de Munich se llegó a una prórroga que parecía favorecer a los alemanes, pero en ella se dio la puntilla a los bávaros , que por cierto han pasado de ser verdugos a víctimas de los merengues, invirtiendo una dinámica histórica negativa. En la final se adelantó el R. Madrid, pero la Juventus dominó la primera mitad. Los italianos llevaban cierta ventaja al desenvolverse con mayor comodidad en la rigidez de los nervios de una cita de la máxima exigencia. En vez de salir a verlas venir sufriendo en la segunda parte, los blancos salieron a jugar como saben, con alegría y al ataque. Ni siquiera Buffon pudo evitar la goleada y fueron los transalpinos quienes perdieron los papeles, terminando con diez jugadores.

La excepcion se produjo en el clásico contra el Barcelona. Tras lograr un meritorio empate con unos menos que servía para dejar exactamente igual la ventaja que se tenía sobre los cules, el equipo continuó atacando sin precauciones y terminó sucumbiendo ante los blaulgranas. Un error del que seguro que se aprendió una valiosa lección.

La entereza mental del Real Madrid le ha dado un doblete histórico y sienta las bases para seguir creciendo en el corto y medio plazo de la mano de un Zizou que ha potenciado el conjunto y con unos jugadores que no parecen saciarse de ganar títulos.

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