Diego Martínez, el hombre milagro de Granada

Diego Martínez Penas, Vigo, 1980.

Sus primeros pasos en los banquillos los dio en Andalucía, donde se instaló desde muy joven tras una breve experiencia como futbolista regional por la zona. Gracias a su buen hacer en el Arenillas y en el Motril, Monchi lo recluta para integrarlo en la metodología del Nervión. En Sevilla entrena al filial C y al juvenil y termina haciéndose cargo del Sevilla Atlético. Con él consigue el primer puesto, la permanencia en 2º B y, al año siguiente, el ascenso a la categoría de plata del fútbol español.

Es integrante del equipo técnico del primer representativo sevillano con técnicos como Marcelino, Míchel o Unai Emery, donde desempeña la labor de analista táctico de los rivales. Osasuna le da la oportunidad y le sirve en reto en bandeja de devolver al cuadro rojillo a primera división. Con un contrato de dos años sólo cumple uno de ellos, tras no conseguir el ansiado ascenso en Pamplona.

Siguiente parada, Granada. En un equipo que había perdido cierto ímpetu retornar a primera división, empezó a sentar las bases de un proyecto realmente ilusionante en la ciudad de la Alhambra. A pesar de un comienzo dubitativo que incluso puso su puesto en peligro, empezó a engranar la estructura del cuadro de los Cármenes hasta conseguir en la penúltima jornada de liga el ascenso a la máxima categoría de nuestro fútbol.

Diego Martínez ha contribuido a sacar la mejor versión de futbolistas como Vadillo, Montoro o Antonio Puertas y ha revalorizado a los jóvenes, como el caso del portero portugués Rui Silva. Con un estilo de juego bien definido basado en la intensidad, las ayudas constantes y la poca distancia entre líneas, ha dotado al equipo de una personalidad propia, con velocidad en ataque y seguridad defensiva.

Esta temporada ha optado por mantener el bloque que tantos éxitos le aportó la temporada pasada, con una inversión ligeramente inferior a diez millones de euros. Se han efectuado incorporaciones como las  de Darwin Machís, Duarte o Soldado y, tras disputarse el primer cuarto de campeonato, el Granada se codea con los grandes de la mejor liga del mundo. Probablemente el entrenador considerará esta posición privilegiada como algo anecdótica, pero lo que sí tienen claro por la ciudad andaluza es que con 20 puntos y un estilo de juego sólido y reconocible, el objetivo de la permanencia está mucho más cerca.

Fotos: Granadacf.es

Comparte este artículo