El Clásico luce por la intensidad y la calidad en las áreas de Barcelona y R. Madrid (2-2)

Barcelona: Ter Stegen; S. Roberto-Piqué-Umtiti-J. Alba; Coutinho-Rakitic-Busquets-Iniesta; Messi-L. Suárez.

R. Madrid: K. Navas; Nacho-Varane-S. Ramos-Marcelo; Bale-Modric-Casemiro-Kroos; Benzema-C. Ronaldo.

  • Las claves
    • Messi y Luis Suárez no perdonaron dos golazos
    • El R. Madrid se repuso tras ir por detrás en dos ocasiones
    • La expulsión de S. Roberto se volvió intrascendente por la intensidad del Barça

Que el Clásico importaba a ambos equipos aunque no hubiera títulos de por medio fue evidente desde el pitido inicial, con ambos conjuntos buscándose las cosquillas y queriendo probar su superioridad. Está claro que la rivalidad y el respeto al adversario no es indiferente para estos dos grandes equipos.

Ernesto Valverde sacó un 4-4-2 con Iniesta centrado para dejar correr a J. Alba, quedando Coutinho en la derecha. El brasileño sufrió el cambio de puesto, entrando muy poco en contacto con el balón y sin posibilidad de disparar a puerta por quedar encarado con la zurda, su jugada favorita en el otro perfil. Sí participó en combinaciones cortas en la frontal, pero se fue diluyendo con el tiempo. Messi alternó entre apoyar a la medular y quedar en la mediapunta, favoreciendo la superioridad blaulgrana inicial para conservar la posesión. Para defender, los locales presionaron muy arriba, forzando a los centrales a meter balones largos y a los centrocampistas blancos a no poder darse la vuelta con espacio.

Zinedine Zidane afrontó el duelo también en 4-4-2, pero con un lateral derecho de menos recorrido -aunque fiable en labores defensivas-, Nacho. La mayor sorpresa fue la titularidad de Gareth Bale como extremo derecho, quien hizo muchos kilómetros en ambos sentidos para no desequilibrar la medular. Casemiro buscó muy bien las ocasiones de robar esféricos y cortó las conducciones rivales, mientras que arriba Benzema utilizó a su favor su gran capacidad asociativa para ser la bisagra entre los interiores y C. Ronaldo. Modric y Kroos fueron los que dieron los primeros balones de oxígeno a los suyos con combinaciones, arrancadas y pases que cambiaron las tornas pasados unos minutos. La presión madridista fue algo menos organizada, pero incómoda y persistente, obligando al Barcelona a arriesgar en situaciones donde suele controlar la pelota sin problemas.

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Los primeros diez minutos fueron de claro dominio local, con posesiones largas y juego corto en campo contrario. Los centrocampistas tendían a jugar en corto y S. Roberto y, especialemte Jordi Alba, sorprendían por los costados.  Los culés finalizaron casi todas sus acciones, sacando múltiples córners y obligando a trabajar a la zaga visitante. Varane y Ramos estuvieron muy bien, con el capitán blanco demostrando que encara el tramo final de la temporada tanto en lo físico como en los lances uno contra uno.

El R. Madrid reaccionó con los interiores, con Marcelo y con la agresividad de CR7, que se dejó ver muy pronto en remates y algún desmarque ajustado que se le señaló en fuera de juego. El hueco a la espalda de Marcelo lo atacó S. Roberto con una carrera inteligente que culminó con un centro perfecto al área. Messi fue al primer palo, pero fue L. Suárez quien enganchó una volea impecable llegando al segundo para abrir el marcador (1-0, min 10). Los merengues asumieron el golpe y empezaron a empujar por el centro, haciéndose con el balón y sorteando rápido la primera línea de acoso barcelonista, lo que dio a Modric y Kroos opciones de pasar e incorporarse en estático o a la contra. Un mal cálculo de Busquets en un balón dividido permitió a Kroos controlar, darse la vuelta y lanzar un contraataque con Marcelo en la izquierda. El lateral puso un centro largo, Benzema asistió magistralmente de cabeza en el palo largo y C. Ronaldo no perdonó, apareciendo en el área pequeña (1-1, min 14).

El portugués entró mucho en juego y fue la principal amenaza para la defensa local por movimientos a la espalda, cambios de posición y búsqueda de disparos, pero se retiró al descanso por un esguince al remachar el gol. Con los mediocentros del R. Madrid cobrando protagonismo, el partido cambió de rumbo. Los visitantes llegaron consecutivamente al área, pero el portero, los defensas o la falta de puntería evitaron los tantos. Destacó un pase filtrado de Modric a Cristiano que desvió Ter Stegen saliendo con rodilla al suelo y brazos separados.  En este tramo los blancos pudieron llevarse una buena ventaja de haber tenido más suerte.

Luego el Barcelona se recompuso gracias a Iniesta, Busquets y Rakitic, que trataron de volver al toque. El croata fue quien más importancia adquirió para mover el balón por detrás de la línea de medios rival. Fue fundamental Messi, tanto por colaborar en el bloque medio como por aparecer en la frontal. El argentino casi se quedó solo frente a Keylor en un pase raso, pero el portero salió rápido y le sacó el balón con las manos abajo.

El final del primer tiempo se calentó y se produjeron varias acciones sancionadas con tarjeta. Justo antes del descanso, S. Roberto hizo un gesto a la cara de Marcelo y el árbitro le mostró la roja directa, sembrando la incógnita de cómo gestionaría la baja Valverde.

El extremeño optó por sentar a Coutinho y meter a Semedo, quedando el Barcelona en un 4-3-1-1 con Messi moviéndose a partir de la divisoria para duplicar tareas ofensivas. Zidane resguardó a C. Ronaldo (en tres semanas se juega la final de la Champions) y puso a M. Asensio, pasando Bale a la delantera con Benzema. El Barça salió envalentonado del vestuario y no se notó la falta de un hombre durante un gran tramo de partido, teniendo de nuevo Messi opciones de disparo (una desde el carril derecho del área; la otra cerca desde la derecha) a los que Navas respondió con reflejos felinos en dos paradas extraordinarias.

El juego de pase del R. Madrid perdió algo de claridad porque con menos toques se acercaba al área rival y el Barcelona tenía un centrocampista menos, así que el partido pasó a ser un intercambio de ataques de lo más vistoso. Marco Asensio dirigió un contraataque profundo en el que chutó centrado con la derecha. Prácticamente en la recontra barcelonista, L. Suárez pugnó con Varane y se llevó el cuero (en directo pareció falta), dándoselo a Messi. El argentino no recibió libre, ni mucho menos, pero tiró dos fintas y un zurdazo marca de la casa que se fue al fondo de las mallas (2-1, min 52). Con uno menos el Barcelona se ponía por delante, con la grada festejando la gesta.

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Los visitantes volvieron a asumir el varapalo y L. Vázquez entró por Nacho para terminar con Marcelo y el gallego pegados a las alas y acumulando jugadores por el centro (Benzema, Bale, Asensio y Modric o Kroos). El ataque blanco tenía menos orden, pero superioridad de futbolistas con pegada, y finalmente encontraron su premio. Asensio se resarció de la ocasión perdonada cuando controló en tres cuartos y cruzó raso a la frontal. Bale apareció para rematar de zurdazo con efecto al que el arquero no pudo responder (2-2, min 72).

Al final, partidazo en el Camp Nou entre los dos mayores clubes de nuestra liga, que recurrieron al pundonor, el prestigio y la clase para tratar de superar al adversario y nos dejaron una noche magnífica de fútbol. También mereció la pena ver los cariñosos abrazos entre dos entrenadores elegantes pese a la rivalidad y el abrazo de Zidane como reconocimiento a Iniesta en el túnel de vestuarios.

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