El Liverpool gana por penaltis la Supercopa de Europa al Chelsea en un partido donde los cambios fueron trascendentales (2-2)

Liverpool: Adrián; Gómez-Matip-Van Dijk-Robertson; Fabinho-Henderson-Milner; Salah-Oxlade-Mané.

Chelsea: Kepa; Azpilicueta-Christensen-Zouma-Emerson; Pedro-Kanté-Jorginho-Kovacic-Pulisic; Giroud.

  • Las claves
    • La creatividad ofensiva de Pedro fue determinante en los goles blues
    • Firmino revolucionó la efectividad del Liverpool cuando entro en el partido
    • Mount y Abraham rozaron la gloria, pero no pudieron decantar el marcador

Jurgen Klopp confió en el sistema y los hombres que le dieron la Champions en junio y salió con un 4-3-3 con presión alta donde la única novedad fue la titularidad de Oxlade-Chamberlain por la izquierda por Firmino. La pelota pasaba por Fabinho para iniciar jugadas, pero éste debía abrir a los costados para superar el pobladísimo bloque medio rival, lo que alargaba los ataques estáticos. Cuando los centrales jugaban en largo sí se desequilibraba la defensa londinense, así que los centrales buscaron a los extremos con bastante asiduidad. El juego ofensivo fue poco productivo en la primera parte, con Salah haciendo algunas conducciones interesantes, pero Oxlade fue poco incisivo y Sané no pudo sacar ventaja contra la defensa rival.

Liverpool Chelsea 14-08-19 01

Frank Lampard lavó la imagen de su equipo tras la abultada derrota contra el M. United, dando la impresión de que físicamente los suyos andan bien y con buena ejecución del sistema 4-5-1 y cumplimiento con las obligaciones tácticas. Pese a la densidad de centrocampistas, el equipo no era defensivo. Es cierto que no se acosaba al portero contrario y se esperaba en repliegue medio, pero los interiores salían a presionar y Pulisic y Pedro estuvieron muy activos para aprovechar los espacios por las bandas. Jorginho cerraba como pivote, mientras que Kanté –a quien no se le notó haber estado lesionado- y Kovacic –que hizo un partido discreto- se sumaban como ofensiva de segunda línea.

El partido empezó muy igualado, aunque el Liverpool parecía más cómodo por la presión alta que obligaba a Kepa a jugar en largo sin encontrar a Jorginho, pero pocas veces los ataques red fueron concretos. Alguna cabalgada de Salah la sacó abajo Kepa con reflejos y la mayor parte del peligro en este periodo surgió a balón parado, donde los de Klopp se zafaron de marcas y Van Dijk, Matip y Sané tuvieron remates de cabeza. El Chelsea fue mejorando progresivamente por el criterio de Jorginho, las recuperaciones con avance de Kanté y la creatividad de Pedro. El canario leyó bien los pases de los compañeros, desbordó por calidad, dio asistencias y buscó el tiro a portería cuando el resto no sabía cómo franquear a los centrales rivales, que hicieron un partidazo de marcas, cortes y juego aéreo. El internacional español incluso tuvo un chut al larguero entrando por el pico izquierdo del área pequeña. Pulisic y Giroud colaboraron con movilidad y buenas ideas, pero fallaron al concretar disparos en carrera. El delantero francés sí la clavó en una salida rápida tras robo de Kanté y asistencia de Pulisic en la que llegó por la izquierda y cruzó fuerte por abajo (0-1, min 36). El extremo izquierdo anotó un buen gol recortando hacia dentro desde la izquierda, pero el tanto fue anulado por arrancar en fuera de juego.

La segunda parte cambió pronto por el papel de Firmino (por Oxlade), que pasó al puesto de delantero centro y desplazó a Mané a la izquierda, potenciando las virtudes de ambos. El brasileño buscó un centro rebotado desde la derecha que le reenvió Fabinho bombeado desde la frontal y se plantó ante Kepa, dejando a Mané rematar a placer el empate (1-1, min 48). Las llegadas del Liverpool ganaron en amenaza porque la defensa del Chelsea debía ensancharse, lo que permitió a Salah tener más protagonismo en los tres cuartos para buscar centros o entrar en el área. El ritmo global del choque descendió, pero el funcionamiento global blue era mejor, así que Klopp refrescó el centro con Wijnaldum por Milner. Poco después Lampard hizo dos sustituciones simultáneas que tuvieron efecto: Mount por Pulisic y Abraham por Giroud. Los canteranos destacaron, con Mount desbordando en carrera y mirando a portería para centros o disparos; Abraham mostró mucha movilidad, buen juego de espaldas y excelente ubicación dentro del área para rematar.

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El marcador no se movió hasta el final del tiempo oficial y Lampard tuvo que reemplazar a Christensen por Tomori por lesión del danés, pero el cambio no se notó en la solidez defensiva. Al comenzar la prórroga ya vimos nuevas modificaciones, en el Liverpool entraron Alexander- Arnold por Robertson, pasando Gómez a la izquierda donde lo hizo bien, generando incluso un tiro desde la frontal; y Origi por Mané, aunque el belga pasó bastante desapercibido. En el Chelsea se marchó Kovacic para dejar su hueco a Barkley, que se ofreció mucho en la medular y buscó conducciones y colaboraciones frente a la caja. Antes de irse Mané inició una acción en el carril izquierdo y prolongo para Firmino, que corrió y centró raso atrás para que el delantero senegalés culminara con gol (2-1, min 95). El Chelsea no desesperó y siguió atacando, con una apertura larguísima a la izquierda que Pedro ganó y continuó con un autopase que buscó en el área Abraham. El punta fue derribado en una acción dudosa por Adrián en la que la colegiada señaló penalti y que Jorginho ejecutó perfectamente, engañando al arquero (2-2, min 101). Hubo acercamientos a ambas porterías antes del final, pero todo hubo de resolverse en los penatis, donde Abraham falló el último de la tanda al serle bien detenido su lanzamiento por Adrián, que despejó con los pies abajo y al centro.

Segundo título europeo para Klopp, quien quizá haya abierto la veta de los trofeos que culminen su calidad como entrenador y que se le habían resistido; y otra dura derrota para Lampard, cuyo Chelsea mostró muy buena cara y un equipo prometedor, pero que se llevó el segundo varapalo al principio de la temporada.

Fotos: uefa.com / chelseafc.com / liverpoolfc.com

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