El Mallorca tiene mimbres para hacer una buena temporada

El Mallorca es un club conocido en la Primera División española. Muchos recordamos excelentes campañas de los baleares con grandes jugadores que fueron internacionales (Diego Tristán, Engonga, Ibagaza, Iván Campo, Valerón) a las órdened de Héctor Cúper y partidos de tú a tú contra los históricos de la liga. Incluso, en ese periodo de finales de los 90 y principio de los 2000, el club llegó a ser tercero en la tabla, clasificándose para competición europea y alzando una Supercopa de España por el camino.

Tras deambular por otras categorías, el club ha retornado a La Liga tras lograr dos meritorios ascensos consecutivos desde Segunda B de la mano de Vicente Moreno quien, por supuesto, será el responsable de mantener a los mallorquinistas en el máximo nivel del fútbol nacional.

Este fin de semana visitaba el Mallorca un feudo complicado: Mestalla, hogar de un equipo trabajado por un obseso del orden y el rendimiento, Marcelino García Toral. Pero los visitantes no se arrugaron un ápice y se mostraron seguros de sí mismos, sabedores de a qué quiere jugar para buscar la victoria. El planteamiento global de la escuadra nos llamó la atención positivamente, por lo que hemos querido resaltarlo.

El Mallorca formó un 4-4-2 en un bloque sólido pero flexible. Los futbolistas mantenían la distancia entre líneas y vigilaban las espaldas para hacer coberturas. Cuando se tenía la pelota en ataque estático se movía con paciencia a las zonas menos congestionadas y a jugadores que se habían desmarcado para tocar con espacio. Se buscaba el desborde por banda mientras se ocupaban las áreas y se apoyaba al poseedor del balón desde la medular con hombres que se descolgaban hacia arriba. En defensa, cuando se perdía el cuero se presionaba rápido gracias a la buena colocación sobre el césped. Cuando el Valencia salía tocando se hacía un repliegue intensivo pensando en las contras. Si la defensa era superada, Reina se encargó de despejar el peligro bajo palos.

El dominio y buen criterio del Mallorca se concretó en aproximaciones al área, siendo las dos más claras sendos remates al larguero y el poste. Primero Lago Júnior chutó desde la izquierda con efecto cerrado de diestro a la base del segundo palo. Luego Budimir mandó un remate casi en área pequeña al larguero. El Valencia se rehízo gracias a sus hechuras de conjunto maduro y se llevó los tres puntos con dos acciones puntuales en el áera: una caída de Coquelin y una mano de Agbenyenu. Parejo transformó ambos penaltis y sentenció al Mallorca que, pese a todo, nos gustó mucho y parece dispuesto a no pasar apuros para permanecer en Primera.

Fotos: laliga.com

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