El R. Madrid gana al Gremio en la final del Mundialito gracias al trabajo defensivo en campo rival (1-0)

R. Madrid: K. Navas; Carvajal-Varane-S. Ramos-Marcelo; Isco-Casemiro-Modric-Kroos; C. Ronaldo-Benzema.

Gremio: Grohe; Edilson-Geromel-Kannermann-Cortez; Míchel-Fernandinho-Jailson; Ramiro-Luan-L. Barrios.

Zinedine Zidane ha conseguido sumar otro título internacional a su palmarés y al de su club tras ganar merecidamente al Gremio de Porto Alegre brasileño. Los sudamericanos marcaron el territorio muy pronto, con una dura entrada sobre C. Ronaldo que dejaba clara la tónica defensiva del Gremio. Con un 4-3-3 pensado para cubrir todo el centro, Renato Portaluppi usó una táctica de achicar espacios muy rápido, ser agresivos en las marcas cerca del área y ganar los duelos de fuerza. El despliegue físico del Gremio fue encomiable durante casi todo el choque, planteando un partido muy complicado a los blancos. Sin embargo, el equipo carioca no lució ninguna virtus ofensiva y su único disparo a portería fue una potente pero lejana falta ejecutada por Edilson.

El R. Madrid salió en un 4-4-2 corriente. La clave estuvo en la actitud y la concentración, dos o tres escalones superiores a las de la semifinal contra el Al Jazira. Los madridistas aceptaron el reto del Gremio, intentaron jugar el balón rápido y con calidad desde atrás con éxito, y los jugadores ofensivos y talentosos decidieron encarar a los zagueros y ganaron muchas veces.

El balón era del R. Madrid casi sin interrupción por idea de fútbol y por lo más destacable tácticamente: cuando se perdía el cuero se presionaba enseguida para recuperarlo. La cantidad de balones que se obtenían tras haber arriesgado en la frontal fue tremenda y eso dio la ventaja definitiva para llevarse un partido muy rocoso. Se jugaba en el campo del Gremio. Entre el juego subterráneo contrario destacaron Isco, Kroos y Modric. El criterio para pasar y cambiar de banda de Kroos, el desparpajo de Isco y sus caracoleos en el área y el sobresaliente recital de Modric, decantaron la balanza. Lo del croata fue magistral: colaboró siempre y bien al empezar las jugadas, con conducciones comprometidas si era preciso; acompañó las llegadas al área y finalizó varias con mucho peligro, incluyendo un tiro al palo; y trabajó a destajo para evitar la más mínima síntesis de juego brasileña.

Además, los defensas blancos fueron una gran herramienta para desestabilizar el sistema defensivo contrario. La subidas de Carvajal y Marcelo fueron un problema para el Gremio, que tuvo dificultades para controlar la anchura del campo. El lateral izquierdo está en un muy buen momento y, aparte de por su físico, se marchó de Edilson y Geromel con calidad en varias ocasiones. Un recurso extra fueron las conducciones de Varane, que vio muy bien la oportunidad de adelantar líneas y cuyas arrancadas sorprendieron a los brasileños.

También dominó el R. Madrid el balón parado, con remates de córner que siempre fueron difíciles de resolver para los centrales rivales. De hecho, el gol llegó en un disparo de C. Ronaldo en el que se abrió la barrera incomprensiblemente. Inesperado de un equipo tan cerrado como el Gremio. Pronto CR7 marcó otro tanto de volea tras un buen pase de Benzema, pero fue mal anulado por fuera de juego del francés.

El paso de los minutos asentó el juego blanco, mientras que los brasileños no supieron reaccionar tras encajar el gol y los cambios no supusieron novedades relevantes. Zidane volvió a dar minutos a L. Vázquez y G. Bale y los merengues gestionaron con criterio el último cuarto del partido, aprovechando la velocidad de los incorporados extremos para buscar las cosquillas a las débiles intentonas del Gremio por empatar.

Tercer Mundialito de Clubes para el R. Madrid, que deberá aplicarse en las competiciones nacionales hasta febrero, cuando vuelva la Champions League. En breve se enfrentará al Barcelona en el Clásico y veremos si este título es un espaldarazo de juego y moral.

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