El R. Madrid presionó con los laterales y el pivote, pero se ahogó con el tiempo  (0-3)

R. Madrid: K. Navas; Carvajal-Varane-S. Ramos-Marcelo; Modric-Casemiro-Kovacic-Kroos; Benzema-C. Ronaldo.

Zinedine Zidane hizo una variante táctica más que interesante para frenar al Barcelona. Formó un 4-4-2 sin jugadores de banda puros en el medio, pero adelantó a los laterales para que Ter Stegen no pudiera empezar a mover el balón y puso a Kovacic (luego a Kroos) sobre Busquets. Y consiguió que los blaulgranas no enlazaran jugadas elaboradas en toda la primera mitad, un hecho destacable frente a un equipo que suele dominar la posesión.

Tanto el portero rival como los centrales tuvieron que meter balones arriba como alternativa y el centro del campo culé apenas rascó bola. Ni Messi ni L. Suárez aparecieron casi nada. El R. Madrid movió la pelota rápido con pocos toques, cambios de banda y asociación entre los medios blancos. Carvajal y Marcelo también aportaron mucho en campo contrario, llegando por banda y metiendo centros largos buscando cabezazos.

C. Ronaldo se ofreció constantemente, encaró por la izquierda y remató todos los balones. También marcó un gol de cabeza en un córner bien anulado por fuera de juego. A quien más echamos de menos fue a Benzema. Que un delantero no sea protagonista cuando su equipo tiene el balón es una sorpresa. Sí que hizo un buen cabezazo en carrera a pase de CR7 que dio en el segundo palo. Poco más nos dejó en el área el francés.

Con el paso de los minutos la conjuntada presión local descendió bruscamente y el Barcelona empezó a crecer. Los avisos de Messi y Suárez que K.Navas atajó acertadamente fueron el preludio de la debacle. El parido se rompió en una acción en la que Kovacic fue presa del sistema y del miedo al 10 visitante. Una conducción de Rakitic no la tapó su compatriota por no alejarse de Leo, y Rakitic tuvo opción de pase a ambos lados. Pasó a Sergi Roberto, que se la dio a L. Suárez para que fusilara. Con la clarísima mano de Carvajal casi a continuación y la subsiguiente expulsión, el partido estaba perdido para los madridistas. Messi no perdonó el penalti y la brecha fue insuperable.

A la desesperada y tras reforzar la zaga metiendo a Nacho, Bale y Asensio entraron por Benzema y Kovacic. Los locales probaron varias veces a Ter Stegen con jugadas a balón parado y en contras rápidas cuando se hicieron con el esférico, que ahora les costaba mucho más, pero la defensa y el portero culés respondieron muy bien a todos los envites.

El R. Madrid acaba un año plagado de título, pero la consecución de la liga de la temporada en curso es virtualmente imposible. Los de Chamartín tendrán que jugársela en las competiciones eliminatorias.

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