El Tenerife se planta en la final por el ascenso tras superar al Cádiz (1-0)

Tenerife: D. Hdez; Cámara-J. Sáenz-Germán-Camille; Suso-Vitolo-A. Sanz-G. Shibasaki; Amath-Lozano.

Cádiz: Alberto; Carpio-Aridane-Sankaré-Brian; Garrido-José Mari-Á. García-Cruz; Salvi-Akeche.

  • Las claves
    • El Cádiz no pudo convertir en goles el dominio del balón y las llegadas claras que tuvo
    • Compactar el equipo y salir rápido por las bandas fue eficaz para el Tenerife
    • Los locales supieron gestionar el tiempo una vez se adelantaron en el marcador

Apasionante partido el vivido ayer en el Heliodoro Rodríguez López, bajo un ambiente que certifica que en la isla se ha retomado la ilusión por jugar de nuevo en Primera y de que el apoyo al equipo es total. Hubo más corazón que rigidez táctica por ambas partes, destacando los atacantes de ambos bandos como animadores del partido.

Ambos conjuntos salieron con un 4-4-2 de intenciones dispares: Pep Martí quiso que los locales desahogaran el centro con la velocidad de Suso por la derecha y la calidad de Gaku por la izquierda, más dos delanteros -Amath y Lozano- que fueron los primeros en presionar, dieron salida a los pases tirando desmarques a las bandas y manteniendo el balón de espaldas. El Cádiz de Álvaro Cervera tenía una medular de mucho más toque, que ganaba enteros con la posesión y el juego estático, pero tras unos minutos cayeron en la trampa chicharrera de presionar, correr y rematar. Suso fue un estilete por la derecha, llegando muchas veces a línea de fondo. Justo así llegó el gol tinerfeño, con un pase de la muerte que llegó a Gaku tras pasar por el área pequeña y que el japonés remató impecablemente en el segundo palo.

El Tenerife no aprovechó para ampliar la ventaja y el Cádiz volvió a controlar el cuero, con un Salvi que creó muchos problemas por la izquierda, siendo capaz de finalizar un par de acciones que no fueron gol por poco. Uno de los motivos de la eliminación andaluza fue el poco acierto de cara a portería. Y las parada de Dani Hernández, que despejó todos los disparos, hasta con los pies, para poner el cerrojo entre los tres palos. Las salidas locales eran muy rápidas y los centrales gaditanos se vieron forzados a cometer faltas que los cargaron de tarjetas con muchos minutos por delante.

En la segunda mitad el ritmo del Tenerife era algo menor por el cansancio y porque el paso de los minutos le favorecía y el Cádiz retomó el mando. Pero Aketxe tampoco tenía el día, así que los chuts visitantes no llegaban al fondo de las mallas. Ni siquiera con las numerosas ocasiones desde el córner que tuvieron los visitantes, faceta en la que superaron claramente al Tenerife (3 a 9), al igual que en posesión (58 % para el Cádiz).

Con la prórroga en el horizonte y el marcador adverso, Cervera metió a Ortuño por Salvi, pero no dio resultado. Martí había refrescado el centro dando entrada a Tayron por Suso y Alberto por A. Sanz. El ritmo de juego era alto por la inminencia del desenlace y todo quedó a expensas de una jugada aislada. Duelo entretenidísimo para el espectador neutral. Una falta en el último suspiro en la frontal la sacó rápido el Cádiz por medio de José Mari. La defensa blanquiazul fue pillada por sorpresa, pero el chut de Álvaro García se fue desviado por poco. Ya no había nada más que hacer.

Alegría en el Tenerife y desolación en el Cádiz, que pareció un equipo de más calidad pero no tuvo el acierto de cara al gol para sentenciar la eliminatoria. El Getafe espera al Tenerife para dilucidar el premio gordo: quién sube a Primera.

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