El Valencia no tuvo ideas para pelear la semifinal

Ayer el Valencia no supo frenar el juego del R. Madrid, lo que le condenó a ser eliminado para la nueva final de la Supercopa. Los ches llevaban una racha buena de juego y resultados, sin derrotas en Liga ni Champions desde noviembre. La mano de Albert Celades ha ido modificando levemente el estilo previo del equipo, manteniendo la disciplina táctica y los contraataques como armas para ganar. En las últimas semanas hemos visto un Valencia con mucha más elaboración, con pocos toques y cambios de frente de ataque. Esto no ha ralentizado su fútbol, todavía decidido y directo, pero las combinaciones han tomado mayor protagonismo. Sin embargo, ayer los del Turia fallaron en varias facetas y su rival les apeó sin grandes dificultades.

El Valencia salió con un repliegue medio que no incomodó la circulación blanca, lo cual creó una acumulación ineficaz de centrocampistas. Si se pretende esperar atrás hay que soportar el dominio rival con garantías defensivas en el área y con algún recurso para buscar la contra, pero esto no sucedió. Cuando se salió a la presión alta, los madridistas la superaron con movilidad, apoyos y precisión. Esto favoreció el desgaste físico. El hecho de tener cinco centrocampistas, con Parejo por delante para crear cerca de la frontal, no se notó en absoluto, dada la baja posesión valencianista. Se perdió así su capacidad de dar asistencias y su inventiva. El capitán apenas tocó la pelota en la primera mitad, mientras que en la segunda fue más productivo gracias a su carácter y su calidad, aunque la superioridad rival siguió siendo evidente.

Además, cuando se recuperaba el cuero, normalmente en propio campo, faltaron salidas claras. El R. Madrid sí que presionó a la defensa contraria y muchas veces esto provocó pelotazos, balones en largo imposibles para Gameiro o directamente despejados a las bandas. El resultado era una nueva ofensiva de los blancos, que casi nunca pasaron apuros en defensa. Si sumamos un error de Doménech en un córner (estaba demasiado adelantado) y un gran lanzamiento directo de esquina de Kroos, con gol olímpico, la derrota era muy probable. Remontar tal y como estaba la dinámica era complicado, otro tema hubiera sido apostar por un gol en un encuentro igualado. El portero pudo resarcirse en un paradón con los pies a un remate de Jovic en segunda jugada tras otro saque de esquina que pudo ser el tercer gol merengue.

Las cosas no funcionaban y Celades optó por retrasar a Parejo al medio y colocar a Ferrán a la delantera, pero no dio frutos. Luego eligió retirar a Kondogbia para meter a Maxi Gómez. Como el problema estaba en la falta de control de partido y no en el remate, tampoco sirvió de nada. Era obvio que no era la tarde del Valencia, que deberá reconducirse en juego y resultados en las competiciones que quedan hasta mayo. Todavía hay argumentos de sobra para hacer una buena temporada.

Fotos: valenciacf.com

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