España y la Champions (I): el idilio del R. Madrid y la brillantez del Barcelona

Los equipos españoles se cuentan entre los mejores y más laureados de Europa, sumando numerosos entorchados continentales tanto en la antigua Copa de Europa, UEFA y Recopa como en los actuales formatos de Champions League y Europa League, más las correspondientes Supercopas de Europa. Ya hemos analizado previamente en HispaniaFutbol la capacidad de nuestros clubes para hacerse con los títulos más prestigiosos del viejo continente, y este ejercicio 15/16 no ha venido más que a confirmar la gloriosa historia europea del fútbol español. En este artículo pretendemos centrarnos en la Copa de Europa/Champions League por ser la más importante de las competiciones de clubes, repasando el papel de nuestros equipos en las finales. Así, revisaremos cuatro conjuntos que han disputado finales, aunque sólo dos de ellos han logrado hacerse con el trofeo: Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia. Resaltaremos las participaciones de estos equipos con especial hincapié en los últimos años del torneo, donde no sólo los campeones de liga participan en las rondas finales.


Escudo Real MadridEmpecemos por el actual y reciente campeón, el Real Madrid, que ostenta once títulos continentales y es el líder por palmarés en este torneo. La creación de la propia competición de más alto nivel europeo fue promocionada por Santiago Bernabéu, uno de los principales valedores de la misma, y su equipo mostró tanto interés y competitividad que se hizo con las cinco primeras ediciones de la misma encabezado por Alfredo Si Stefano y secundado por un magnífico Gento. La primera edición de la Copa de Europa fue la 55/56. En la final de 1.956 el R. Madrid batió en París al Stade Reims por 4-3; en 1.957 los blancos doblegaron en su propia casa a la Fiorentina (2-0); en 1.958 el rival blanco en Bruselas fue el Milán, que también sucumbió (3-2); en 1.959 la última ronda se jugó en Stuttgart de nuevo ante el Stade Reims con idéntico desenlace (2-0); y en 1.960 fue Glasgow el testigo de la quinta victoria merengue consecutiva con un duelo lleno de goles (7-3) donde el perjudicado fue el Eintracht de Frankfurt. El club de Chamartín también saboreó las hieles de la derrota en  1.962, donde perdió en Ámsterdam contra el Benfica de Eusebio (5-3); y en 1.964 en Viena, siendo el Inter de Milán el verdugo (3-1). En este periodo, los madridistas se encontraron con la victoria en la edición de 1.966, jugada en Bruselas ante el Partizán de Belgrado (2-1).

Se abrió entonces una brecha de varias décadas sin alcanzar el máximo título europeo por parte del R. Madrid, a pesar de que se enlazaron numerosos títulos de liga nacionales y el club tuvo grandes generaciones de futbolistas, de forma que hubo que esperar la friolera de treinta y dos años para volver a hacerse con la orejona. Unos años antes, en 1.981, el conjunto blanco había disputado otra final, que perdió. El Liverpool se llevó el cetro europeo en París por 1-0 y pasaron diecisiete años hasta que el Madrid jugó otra final.

Aquí entramos ya en el periodo de análisis que hemos mencionado al inicio. El R. Madrid pasó de ser el claro favorito a ser un equipo con muy corto recorrido en la Copa de Europa, quedando eliminado siempre antes de jugar las finales y creándose poco a poco un estigma de inalcanzabilidad del trofeo y pasando a ser los anteriores títulos casi un recuerdo del pasado. Esto más el hecho de que los demás equipos españoles no habían ganado ninguna otra edición hizo pasar al fútbol español por un tramo de sentimiento de inferioridad respecto a nuestros vecinos. El primer y trascendental paso para cambiar esto lo dio el Barcelona, como comentaremos luego, pero el R. Madrid tuvo su nueva oportunidad en 1.998 en Ámsterdam, contra una Juventus que venía de disputar ya dos finales consecutivas. Los blancos no eran en absoluto los favoritos, pero ha sido en los últimos veinte años donde la estrecha relación entre R. Madrid y Champions ha resurgido. Aquel año se derrotó a los italianos con un gol de Pedja Mijatovic, y la ansiada Séptima llegó a las vitrinas blancas con Jupp Heynckes de entrenador. En liga las cosas no habían ido demasiado bien, terminando en un discreto cuarto puesto. En el campeonato doméstico el equipo siguió sin carburar, pasando por Guus Hiddink y John Toshack como responsables hasta dar finalmente con el gran Vicente del Bosque, quien sí logró ganar la liga 00/01. También se desarrolló un tramo de seis años brillantes en Europa, jugando contra el Valencia la final de 2.000 en París, la única que se ganó con verdadera holgura, por 3-0 (Morientes, Raúl y McManaman); y en 2.002 frente al Bayer Leverkusen en Glasgow, ganando por 2-1 (Raúl y Zidane).

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En ninguna de aquellas ocasiones el R. Madrid fue sobrado en la final, y muchas veces se ganó con muchos apuros, pero la fortuna y la magia estuvieron de la parte de los blancos. Sus rivales llegaban con mejor trayectoria y buenos proyectos, pero sucumbían ante la fiabilidad madridista en tales citas. Tras otros doce años, el R. Madrid se encontró a su íntimo enemigo y vecino de la capital, el Atlético de Madrid. Primero con Carlo Ancelotti de técnico y siendo sólo terceros en liga, en 2.014 en Lisboa, los blancos remontaron el gol de Godín con un cabezazo de Sergio Ramos para luego sentenciar en la prórroga por poderío físico (4-1: Bale, Marcelo y C. Ronaldo); y la última vez este pasado sábado, donde se adelantaron los merengues gracias de nuevo a S. Ramos, pero que Carrasco empató para llegar a la prórroga y los penaltis, donde otra vez prevalecieron los blancos. Este año tampoco el recorrido liguero fue excepcional, empezando la temporada con Rafa Benítez como responsable deportivo y cogiendo el equipo a mitad de año Zinedine Zidane que, eso sí, consiguió pelear por la liga hasta la última jornada.

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Los rivales del Madrid saben que este club compite de manera diferente en Champions independientemente de su recorrido liguero y que es un escollo dificilísimo en esta finales. De hecho, lo más común ha sido que el equipo haya tenido pobres actuaciones ligueras y gran rendimiento en Europa. Todo ello acompañado por numerosos cambios de entrenador, lo cual dificulta más si cabe conjuntar un once de tal competitividad. En esta edición de 2.016 la historia se ha repetido favorablemente para los de Concha Espina, como casi siempre en este torneo. Es complicado luchar contra el elegido por las caprichosas musas del fútbol.


Escudo BarcelonaEl Barcelona no puso el pie en las finales demasiado tarde, ya que en 1.961 jugó contra el Benfica en Berna por el título, que perdió por 3-2. Veinticinco años tuvieron que esperar los blaulgrana para pelear por otro entorchado, en 1.986 en Sevilla contra el Steaua de Bucarest, perdiéndola en los penaltis. Seis años después y ya bajo la batuta del genial Johan Cruyff y tras haber ganado la liga, el Dream Team se presentó en Wembley en 1.992 para jugarse el título contra la Sampdoria. El mítico gol de Ronald Koeman de falta en el tiempo extra sirvió para alzar por primera vez la Copa de Europa para los culés. Pronto se pudo ampliar la lista de títulos continentales, pero en 1.994 el Milán rompió en Atenas el sueño europeo del Barça (ya que en España seguía encadenando hasta cuatro trofeos ligueros), endosándole un doloroso 4-0 que contribuyó a acabar con el proyecto del técnico holandés el siguiente curso.

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Pero los barcelonistas le habían cogido el gusto a eso de ganar en Europa, y el equipo resurgió en la competición a partir de 2.006 de la mano de Frank Rijkaard, cuando ya se atisbaba el juego alegre que sigue dando éxitos al club y con un Ronaldinho mágico y pletórico como líder. Esa temporada el Barça también fue capaz de ganar la liga. En aquella final de París el Barcelona batió 2-1 (Eto’o y Belletti) al Arsenal y ya empezaría a ser participante habitual de las finales y gran favorito al título. En los últimos diez años el Barcelona ha jugado cuatro finales, amén de la citada de 2.006. En 2.009 ya el Barcelona era la máquina de jugar que Pep Guardiola había perfeccionado y Messi culminaba con toda su calidad, firmando un año histórico donde se ganó Liga, Copa, Mundialito de clubes y Champions. En ésta arrollaron al Manchester United en Roma (2-0, Eto’o y Messi). Dos años después y con otra liga bajo el brazo, liquidaron otra vez al M. United en Wembley (3-1: Pedro, Messi y Villa) para dejar claro que el club se tomaba muy en serio ganar la competición. Tan cerca como el año pasado, en 2.015 en Berlín con Luis Enrique como entrenador y habiendo conquistado nuevamente la liga, se vio que los blaulgrana siguen siendo uno de los “cocos” de Europa, doblegando a la Juventus por 3-1 (Rakitic, Suárez y Neymar) para llevarse su quinto título.

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El Barcelona ha ganado cinco Champions League y, en contraposición a su eterno rival, habitualmente lo ha conseguido con gran superioridad futbolística y holgura en el juego, barriendo a sus contrincantes por el título y habiendo sido capaz de rendir de maravilla en el resto de campeonatos nacionales con títulos de Liga y Copa. Cierto es que los últimos veinticinco años han sido los más laureados del club catalán y esta etapa ha sido la de mejor juego y culminada con muchos trofeos de postín. Como vemos, hasta en esto se diferencian los dos más grandes clubes de nuestro país a la hora de ganar trofeos. Ambos han demostrado ser medios eficaces para lograrlo.

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