Francia se mete en la final con una solvencia tremenda en todas las facetas ante una Bélgica valiente y ofensiva (1-0)

Francia: Lloris; Pavard-Varane-Umtiti-L. Hdez; Mbappé-Pogba-Kanté-Matuidi; Griezmann-Giroud.

Bélgica: Courtois; Chadli-Alderweireld-Kompany-Vertonghen; Dembele-Witsel-Fellaini; Hazar-Lukaku-De Bruyne.

  • Las claves
    • La capacidad adaptativa de Francia le permitió sacar provecho de casi todas las fases del partido
    • El balón parado fue aprovechado de forma opuesta por ambos equipos
    • Destacó la fortaleza mental gala cuando Bélgica tuvo claramente la posesión

Didier Deschamps formó a Francia en un 4-4-2 con defensa clásica y una falsa línea de cuatro centrocampistas donde Mbappé estaba más pendiente de descolgarse al ataque que de tapar la banda derecha. En faceta defensiva el equipo galo se escindía por el medio con un trivote Pogba-Kanté-Matuidi que basculaba a ambos lados y permitía tener tres puntas para la contra. Jugar con un interior por la banda izquierda daba equilibrio y posibilidades de conducción al combinado francés, pero menos velocidad punta y regate. Para defender Francia hacía un repliegue medio, dejando tocar a los centrales y empezando a activarse cuando el cuero sobrepasaba la divisoria.

Roberto Martínez siguió haciendo variantes tácticas y sacó un sistema modificable según se tuviera o no el balón. En ataque los belgas tenían un 3-4-3 porque Chadli ejercía de centrocampista diestro y Fellaini se adelantaba en busca de un segundo remate; sin posesión Bélgica se colocaba en 4-2-3-1 con Witsel y Dembele de pivotes y Lukaku de referencia arriba. El entrenador español puso una banda diésel con Chadli, pero que disminuía la necesidad de grandes sprints para atacar la espalda del lateral o recuperar la posición; y la otra segmentada con Vertonghen a la espera atrás y Hazard con carta blanca ofensiva.

Francia Belgica 10-07-18 01

En pocos minutos era Bélgica quien dominaba, sacando el ataque lentamente por las bandas pero acelerando en campo contrario por la visión de De Bruyne y, especialmente, por la explosividad y calidad de Hazard. El capitán fue el más imaginativo y quien creó las primeras ocasiones en diagonales con disparo –rechazado por Varane- y con un par de centros rasos que sacaron los centrales con apuros. De Bruyne se movió bien y eligió con criterio los pases verticales. También tuvo una oportunidad de gol al chutar girándose con la zurda, pero Lloris hizo un paradón a su derecha. Quien estuvo más vigilado fue Lukaku, marcado por los centrales galos con bastante acierto. Curiosamente, los córners los sacó Chadli en vez de algún talentoso, con pobres resultados. Fellaini supo meterse en el área cuando había posibilidades de centro desde fuera de la caja.

Mediado el primer periodo Francia reaccionó poco a poco al recuperar más balones por el centro y con unos cuantos pases largos verticales excelentes que no encontraron receptor por poco. El trivote francés era más potente y el físico se fue imponiendo, dándole más balones a los de Deschamps y permitiendo las incorporaciones progresivas de los laterales, que obligaron a retrasarse a Bélgica. Pavard estuvo activo con buenos centros desde su perfil y creando superioridad con Mbappé contra Vertonghen, que tenía pocas ayudas de Hazard.El lateral diestro tuvo un disparo tras combinar y meterse en el área que sacó Courtois con el pie derecho para salvar a los suyos. Giroud desplegó sus habilidades como delantero inteligente y con buen manejo de balón, pero no encontró remates claros en este tramo. Quien mejoró con los minutos fue Griezmann, que bajó para intervenir más en el juego y fue dando profundidad a los suyos con pases bien elegidos y movimientos cerca del área. Incluso probó a disparar desde la frontal como recurso directo y para descolocar a los zagueros.

La segunda mitad comenzó con Francia más entera mentalmente, decidida a llevar el juego al campo belga y empujando como había terminado el primer tiempo. De hecho, aprovecharon pronto para marcar en un saque de esquina que Griezmann metió al área pequeña y Umtiti cabeceó adelantándose a todos (1-0, min 51). Bélgica quedó afectada y los franceses aprovecharon para ser contundentes por el centro y buscar a Mbappé, que se marchó por velocidad varias veces. Griezmann apareció en ambas bandas y como enganche, buscando los desmarques del extremo derecho y esperando los movimientos de Giroud, con quien se entendió a la perfección.

Roberto Martínez es un técnico valiente y con recursos y empezó a mover el banquillo. Mertens entró por Dembele, pasando el del Nápoles a la derecha para que De Bruyne se juntara con Witsel –quien quedó como cierre- a gestionar el juego corto y colocando a Fellaini de rematador fuerte junto a Lukaku. Bélgica colgó balones desde ambos costados, pero los centrales y Lloris despejaron todo lo que se les acercó. Francia pasó a modo robo-contragolpe, lo cual no se les da nada mal, y los diablos rojos corrían riesgos por los espacios a las espaldas. El segundo recambio, vista la improductividad de los centros largo, fue Carrasco por Fellaini para buscar los resquicios de los carriles interiores y las bandas. Entonces Bélgica tenía más socios para mover el esférico en tres cuartos, pero los galos no tenían problema en replegarse, con Giroud y Mbappé protagonizando algunas coberturas en parcelas muy cercanas a su propia área. La acumulación de hombres en poco terreno restó claridad a los acercamientos belgas, que prefieren correr con huecos por delante para atacar con rapidez. Courtois intervino para evitar la sentencia en la enésima contra francesa, completando un gran Mundial.

El último cuarto de hora sirvió para ver cómo Francia se ha convertido en un bloque compacto preparado para resistir prácticamente todas las vicisitudes de un encuentro de alto nivel, logrando pasar a la gran final del Mundial. Bélgica cae tras confirmar las buenas sensaciones de la fase previa y con un grupo joven que puede dar mucho todavía en los próximos cuatro años.

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