Goikoetxea conocía los secretos del extremo nato

Nombre: Jon Andoni Goikoetxea Lasa

F. nacimiento: 21/10/1965

Posición: Extremo derecho, centrocampista derecho, lateral derecho

Pierna: Derecha

Altura: 1’75 m

País: España

Goikoetxea es un jugador que uno recuerda si vio fútbol en los 90. En la liga se prefería el poderío físico y en Europa se fraguaban escuadras rudas y defensivas de corte italiano y mentalidad teutona. Algunos habían intentado cambiar el enfoque, como la Quinta del Buitre, pero en la Copa de Europa el resultado había sido malo. Así que, en general, era más fácil encontrar jugadores recios y equipos conservadores. Pero siempre ha habido jugadores verticales y rápidos, y Jon Andoni era de ésos. De los que les gusta recibir, encarar, correr y centrar. Encajó bien en los dos grandes clubes vascos, a cuyo estilo directo la velocidad del navarro le venía de perlas: sacar el balón del bloque bajo y subir revoluciones en campo contrario. Pero rindió mejor todavía en el Barcelona de Johan Cruyff, un técnico que priorizaba el fútbol ofensivo y los extremos con desborde.

Goiko empezó su carrera en su tierra, en el filial de un clásico de la liga española, el Osasuna. En Pamplona formó parte del Promesas durante tres cursos, saltando de 2ª B a Primera en la temporada 1985/86 con 20 años. Ivan Brzic fue el entrenador que lo hizo fundamental desde su llegada y Pedro Zabalza quien le garantizó la continuidad con más de 40 partidos por año. Lo hizo tan bien que el Barcelona decidió ficharlo como proyecto a medio plazo, cediéndolo dos temporadas a la Real Sociedad antes de hacerlo miembro de pleno derecho de la plantilla culé. Por el banquillo pasaron John Toshack y Marco Boronat, pero el pamplonica siempre fue clave en el proyecto, jugando 94 encuentros en las dos campañas que disputó con los de San Sebastián. Se había convertido en un futbolista cuajado para metas más ambiciosas.

Por fin lo reclamó Cruyff en la 1990/91 para el Barça. Allí jugó 4 temporadas que lo asentaron en la élite y le proporcionaron títulos nacionales e internacionales, además de haerlo debutar con la selección el 12 de septiembre de 1990. Con el holandés no participó en menos de 40 encuentros cada año en los que se encadenaron 4 ligas y 1 Champions, entre otros éxitos. Cruyff no sólo lo utilizó en su posición más natural, como atacante pegado a la banda derecha, sino que lo reconvirtió en lateral en varias ocasiones. Goikoetxea no defraudó y fue capaz tanto de ofrecer sus mejores virtudes ofensivas como de adaptarse a una demarcación más retrasada. Su entendimiento del juego y su compromiso táctico hicieron de él un buen carrilero.

Cuando su protagonismo con los blaulgranas se tornaba menor, se marchó a otro grande, el Athletic. Entrenadores de la talla de Irureta, Amorrortu y Luis Fernández contaron asiduamente con él. En tres temporadas, 100 partidos acreditan su relevancia sobre el césped con los leones. En la 1997/98, tras sólo dos participaciones con los bilbaínos, optó por vivir una aventura con el Yokohama Marinos japonés. Terminó su carrera en el club de su tierra, el Osasuna, en la 1998/99 con 33 años.

Con España brilló en el Mundial de EEUU 1994, de terrible recuerdo para los nuestro por la eliminación en cuartos contra Italia. Allí Goikoetxea marcó dos goles (contra Corea del Sur y Alemania) y dio una asistencia (contra Corea del Sur). En total, sumó 36 encuentros como internacional en un periodo en el que los nuestros lograron un nivel que nos hizo soñar, aunque el final fue un mal sueño.

Cómo jugaba: Era la esencia del extremo puro: rápido tanto en arrancada como en continuación, con desborde seco para sobrepasar a su marcador y con la portería como objetivo. Tenía buena visión y toma de decisiones, buscando tanto la internada en el área como los centros laterales. Ponía unos pases largos acertados, pero también recurría a la asistencia en raso cuando las perspectivas eran mejores. Tampoco dudaba en chutar si tenía opciones de marcar. Por contra, no dominaba el juego aéreo y no solía tener responsabilidades en los balones parados. Supo adaptarse a posiciones defensivas y eso lo convirtió en un gran jugador, versátil y productivo.

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