Hambre y acierto en la delantera del Barcelona

El Barcelona ha goleado ampliamente al Huesca este domingo siendo superior en juego, posesión y capacidad goleadora. La máquina de Ernesto Valverde está funcionando a la perfección y eso que todavía faltan por incorporar a la dinámica blaulgrana a Arthur, Malcom y Vidal, que han participado escasamente hasta el momento. Sin entrar en obviedades y omitiendo lo visto por todos ayer, hemos querido resaltar dos aspectos del ataque culé frente al Huesca: el hambre de marcar y la calidad para hacerlo.

El precoz gol visitante no afectó en absoluto a los locales, que siguieron a su ritmo para dar la vuelta a un partido que ganaron sobradamente. Pero tras voltear el marcador e, incluso, con varios tantos de ventaja, el Barça no cejó en buscar portería para seguir goleando. De ahí los ocho goles que adornaron el resultado final. Pero el hecho de seguir atacando pese a tener todo resuelto denota la excelente motivación de los barcelonistas. Ni manejar el tiempo ni ahorrar esfuerzos, la mejor estrategia fue machacar al rival hasta el último minuto. Buen síntoma para un club que tendrá que aspirar a todo dentro y fuera de España y donde muchos futbolistas podrían estar acomodados sobre un brillante palmarés.

Por otro lado, aunque ninguno de los tantos de ayer desmerece en cuanto a calidad, hubo tres de finalización soberbia que firmaron tres jugadores extraordinarios. Por supuesto y, aparte de otras joyas que dejó en cuanto a juego, el primero fue de Messi. El 10 regateó en corto y chutó con la derecha a la misma cepa del poste contrario como si fuera cosa fácil. Dembelé se sumó a la fiesta tras una carrera al contraataque en la que recibió en el área y mandó el esférico también al segundo palo. Son grandes noticias ver al francés integrado en el equipo y demostrando que domina ambas piernas tanto para centrar como para marcar. La última delicatessen la hizo Rakitic tras ser magistralmente asistido por Messi cuando entraba por la derecha. El croata remató el balón botando con una volea de derechas que cruzó por delante de Werner sin que éste pudiera hacer nada.

El resto lo hicieron un genial J. Alba -que regaló dos y anotó otro- y el insaciable L. Suárez, siempre dispuesto a terminar las acciones en el fondo de las mallas en juego o de penalti.

Con estos pilares el Barcelona deja claro que va a ser otro año uno de los cocos del fútbol mundial y que será serio candidato a todos los títulos que dispute, además de animarnos sobremanera las tardes de fútbol.

Fotos: laliga.es / fcbarcelona.es

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