Isco, de área a área en Mendizorroza tocando el balón

Isco no está siendo un fijo en el once titular del R. Madrid esta temporada, ni mucho menos. Sin embargo, la última semana ha salido de inicio en dos partidos complicados: en Champions contra el PSG y a domicilio contra el Alavés. Aunque Zidane no cuenta constantemente con el malagueño, está claro que no se ha olvidado del centrocampista.

Ayer contra el Alavés las perspectivas para un jugador de toque no eran buenas, pero Isco demostró su compromiso con el equipo y su calidad. Aportó como los demás para recuperar balones, peleando en la medular y sin ahorrarse una carrera o una entrada. Destacó muchísimo su gran movilidad, puesto que contra un equipo replegado los espacios hay que crearlos. No dejó de ofrecerse para tocar o conducir, lo que contribuyó enormemente a la fluidez del pase corto de Modric y Kroos. Tantas fueron sus ganas de participar, que no sólo fue una alternativa para tocar cerca de la frontal, sino que varias veces empezó las acciones entre los centrales, dando seguridad al bloque bajo y contando con el apoyo de Casemiro.

Arriba fueron muy útiles sus avances con el cuero controlado, su capacidad de maniobra en el espacio corto y su último pase. Fue vital en la elaboración de los ataques y definitivo en el segundo gol blanco. Tras encajar el empate, el R. Madrid reaccionó con una jugada por la derecha entre Carvajal y Rodrygo. El centro del brasileño lo peleó contra los centrales Isco. Pacheco hizo una gran parada a su cabezazo y desvió al palo. Carvajal remachó a bocajarro, certificando la victoria.

Buena reaparición de Isco, cuyo talento le vendrá bien a un equipo que debe luchar por los títulos, sobre todo el de liga, tras un par de temporadas más que grises.

Fotos:  realmadrid.com / laliga.com

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