La Champions League, no apta para nuevos ricos

En las temporadas más recientes hemos asistido en el panorama futbolístico continental a la irrupción de equipos denominados ”nuevos ricos”, amparados en un proyecto basado en muchos ceros pero con escasa tradición futbolística. Si analizamos la competición desde que comenzó el siglo XXI, podemos observar que los finalistas, ganadores o equipos protagonistas son, casi siempre, los mismos. Equipos que tienen una denominación bastante común: historia, palmarés, afición y empaque. Recordamos las finales Liverpool – Milán, la presencia de Barcelona, Real Madrid, Bayern o United e, incluso, el Atlético de Madrid, que con la llegada de Simeone al banquillo se ha convertido en un asiduo a las fiestas europeas.

El primer equipo que empezó a gastar una enorme cantidad de dinero fue el Chelsea de Roman Abramovich que, incorporando al portugués Mourinho y la base de su Oporto, campeón del año anterior, no pudo alzar el máximo entorchado continental hasta diez años después, donde ni tan siquiera el propio Chelsea esperaba la hazaña. Tras una temporada convulsa con cese de entrenador incluido, la interinidad de Roberto Mancini y el empeño de los veteranos Drogba, Cech o Lampard, arrojaron el hasta ahora único título del cuadro blue.

Seguidamente el Manchester City, con dólares qatarís, ha sido otro de los ejemplos flagrantes de sangría económica, con el bagaje de una Premier. Jugadores del nivel de Silva, Agüero, Robinho o De Bruyne no han sido suficientes para poner al conjunto citizen en el primer escalafón europeo. Con esa esperanza incorporaron a Pep Guardiola, quien ha encontrado un escollo insalvable en el Liverpool de Klopp para volver a ser eliminado de la Champions antes de poder luchar por disputar la final.

Más fugaz fue la aventura del Mónaco, quien por temas fiscales tuvo que recular en un ambicioso proyecto con Falcao como máximo estandarte. Aunque a diferencia de los anteriores equipos, el conjunto monegasco tenía una base joven, sólida y muy valorada económicamente que, con los traspasos de M´Bappe, Bernardo Silva o Mendy, han dado un equilibrio económico que puede vislumbrar otra camada brillante en el futuro.

Por último, quizás el caso más destacado sea el PSG, el auténtico agitador del mercado en los últimos años. Aunque este verano, con las incorporaciones de Neymar y M´Bappe, han dado el paso adelante más importante de la historia del fútbol,en cuanto a dinero se refiere. Los ya parisinos Di María, Cavani, Thiago Silva, Rabiot o Verratti, junto con las dos nuevas estrellas más Dani Alves, han vuelto a experimentar el fracaso y, al igual que en la temporada anterior, en octavos de final de Champions ya están de vuelta viendo las rondas finales desde casa.

¿Qué falta? ¿ Por qué no es suficiente tanta inversión? Está claro que los escenarios, aficiones, historia,etc tienen un peso más que significativo en las fortunas de los equipos. Esa falta de cuajo, el vértigo que puede provocar verse según en qué situaciones o simplemente, que cuando un equipo del calibre de Real Madrid, Barcelona o Bayern llevan tantos años en la cima del fútbol, será por algo.

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