La marcha de Messi atascaría la medular y debilitaría el ataque del Barcelona

Si se confirma la salida de Leo Messi del Barça, aparte de la pérdida institucional y de un símbolo, los culés tendrán que solucionar varios problemas que ha ido cubriendo el argentino durante los partidos:

Goles

Lo más obvio es la capacidad anotadora del 10, cuyas cifras son prácticamente inigualables, sobre todo si tenemos en cuenta que son datos que repite cada año y no fruto de una temporada brillante aislada, como ocurre con ciertos delanteros. El único en posición de disputarle el galardón de Bota de Oro ha sido Cristiano Ronaldo (4 veces por las 6 del argentino) y, en dos ocasiones, su compañero Luis Suárez. Por cierto que si el uruguayo abandona el club, va a ser complicado suplir el peligro en el área que han generado ambos, tanto por la dificultad de encontrar uno (o varios) sustituto y por el desembolso que se requeriría (según las condiciones de traspaso de Messi).

Agilidad de circulación de balón

Pero es que el juego barcelonista va a salir muy perjudicado. Hemos mencionado en varias ocasiones la lentitud del movimiento del balón en  la zona media, la escasez de ideas creativas y la necesidad de fichar un centrocampista de toque que varíe entre juego corto y largo y maneje los partidos. Messi ha retrasado su posición en los últimos cursos y eso ha agilizado el avance del esférico por sus conducciones con deborde y capacidad asocitativa, pero eso se acabaría con su marcha. La ralentización del bloque medio posiblemente sea el mayor emborronamiento del fútbol alegre y eficaz que dio a los blaulgranas tantos títulos y orgullo por el estilo en el pasado reciente. Ya no habría parche en esa parcela del campo.

Extremos romos

Además, al Barça no le han salido bien los fichajes de jugadores puros de banda. El ejemplo claro es Dembelé, un regateador rapidísimo y ambidiestro al que las lesiones largas y la falta de continuidad han convertido en un personaje ocasional. Coutinho, de un estilo más de regate en corto y diagonales, se marchó cedido tras no convencer y ahora vuelve tras apuntillar la goleada encajada contra el Bayern. Ansu Fati ha sido un recurso muy bueno, aunque se trata más de un delantero, pero ha aportado ganas, velocidad y finalización. A veces hemos visto a interiores pegados a los costados, pero esto no ha sido favorable para cambiar ritmos de partidos complicados. Cuando Messi arranca en banda produce desequilibrios que favorecen las ocasiones de gol.

Liderazgo

No es común que Messi haga gestos sobre el césped o que gesticule para tirar de los suyos en exceso, pero cuando las cosas han ido mal siempre ha surgido como un referente para cambiar el rumbo. Sus acciones en campo contrario revolucionan encuentros a base de pases a la espalda de la defensa, faltas provocadas y disparos a puerta. Es muy raro el partido en el que el 10 no deje un par de acciones determinantes como chuts comprometidos para el portero o pases de gol.

El Barcelona puede perder a su gran referente durante más de una década, lo cual provocará una reestructuración profunda del juego y las plantilla culés. Es inevitable con las grandes estrellas  cuando termina su ciclo. Ayuda a paliarlo tener una buena planificación deportiva e ir diseñando escuadras que se adapten. Además, a la institución le quedaría otra cosa: articular la despedida para que sea reconocido el mérito del jugador y la imagen de todas la partes sea elegante. De lo contrario, las malas formas salpican a todos los implicados.

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