La Selección de Luis Enrique gana en Wembley con menos toques, más verticalidad y algunos desajustes defensivos (1-2)

Inglaterra: Pickford; Trippier-Gomez-Stones-Maguire-Shaw; Lingard-Henderson-Dele Alli; Rashford-Kane.

España: De Gea; Carvajal-Ramos-Nacho-Alonso; Busquets-Saúl-Thiago; Rodrigo-Aspas-Isco.

  • Las claves
    • Inglaterra apretó en la medular para contragolpear con peligro
    • España reaccionó enseguida al gol en contra
    • Con marcador a favor los nuestros manejaron casi todo el partido

Gareth Southgate recibió en casa a La Roja tras un excelente Mundial en Rusia, donde logró el cuarto puesto tras alcanzar las semifinales. No ha cambiado demasiado su idea de juego basada en la fortaleza defensiva y las salidas veloces con los extremos y Rashford. Jugó con un 5-3-2 donde los carrileros avanzaban si el equipo tenía el balón y una presión muy marcada sobre los centrocampistas rivales que completaban el acoso iniciado arriba por Kane y Rashford sobre los centrales o el portero, si era preciso. El marcaje cercano y el choque físico eran las premisas defensivas. Tras recuperar, el esférico buscaba los costados para meter un centro y tener remate contra los menos defensores porsibles.

Luis Enrique empezó su andadura como seleccionador en un partido grande y un escenario magnífico y lo cierto es que debutó con buen pie. Cambio de sistema al 4-3-3 con posesión sacando el cuero desde De Gea jugado en corto salvo que se corrieran demasiados riesgos, paso por el centro con toques rápidos y priorizando la circulación vertical. No se movió el esférico de banda a banda, sino que se retrasaba a los centrales para cambiar la zona de juego y volver a avanzar si no se lograba a la primera. Los atacantes más cercanos a las bandas se metieron por los huecos de la línea de cinco apoyados por los laterales. Destacó más en esta faceta Carvajal, más rápido y acostumbrado a sorprender en campo contrario y habitual socio de Rodrigo o receptor de cambios de juego cuando la zaga británica se colocaba. Alonso lo hizo bien, con buena colocación y midiendo el ritmo de subidas y bajadas, pero tiene menos punta de velocidad para aparecer. Eso no significa que no ganara varias veces la espalda a Trippier para centrar desde la izquierda. Los puntas sí que pararon algo el juego para buscar opciones de remate, con Isco asomando por la izquierda y Rodrigo por la derecha. La movilidad de Iago Aspas hizo que los centrales no pudieran fijar marcas y que se pudieran intercambiar puestos para finalizar.

Inglaterra salió un poco mejor, motivada por jugar en Londres y siendo una escuadra más que conjuntada por mantener el mismo proyecto futbolístico desde que Southgate se hizo cargo. Sin cansancio en los minutos iniciales, la presión inglesa sobre el bloque bajo español dificultó el inicio de las jugadas, complementado por el achique a los mediocentros. Los nuestros hicieron un par de faltas tácticas tras pérdida, pero a la primera que esto no se hizo, Shaw recibió a la contra por el carril izquierdo y dio un pase perfecto a Rashford por delante de Nacho que el del M. United remató de primeras raso para abrir el marcador (1-0, min 11).

España no acusó el golpe y enseguida se montó un ataque estático por la derecha conducido por Carvajal al hueco dejado por Rodrigo, que se desmarcó en diagonal al centro. El valencianista recibió, llegó casi a línea de fondo y cedió atrás para que Saúl rematara el empate de una volea de derecha (1-1, min 13). Quedaba claro que el duelo no iba a ser fácil para ninguno de los equipos porque ambos creían en sus opciones. La Roja mejoró porque empezó a ser más sencillo superar la presión rival a base de toques e Inglaterra tenía que replegar los cinco defensas más los centrocampistas, quedando libre arriba sólo Kane. España interpretó bien que se podía liberar a un pivote y Saúl se convirtió en otro recurso con llegadas a la frontal ante el repliegue inglés. Busquets guardó la posición y Thiago hizo una gran cantidad de pases cortos para gestionar las posesiones.

Al tener más el balón y evitarse dejar espacios sin vigilancia a la espalda, los nuestros pasaron muchos menos apuros, alcanzándose una fase de dominio visitante con algunas arrancadas locales. En una falta sacada desde la izquierda y botada el corazón del área, los centrales ingleses se quedaron quietos mientras Thiago servía un centro al que Rodrigo se adelantó para batir con la zurda a Pickford (1-2, min 32). Sin embargo, hubo varios fallos de coordinación en la zaga. En una falta lejana se tiró mal el fuera de juego y Saúl tuvo que irrumpir milagrosamente para evitar un remate cercano; en un ataque estático de los locales se cometió el mismo error y Kane se coló entre Ramos y Nacho, pero Carvajal desvió a córner. En ese saque de esquina Inglaterra jugó en corto y de segundas Dele Alli centró por alto a Rashford, que cabeceó a portería. Se reivindicó De Gea, que se sacó un paradón de reflejos puros a una mano y que en la segunda mitad haría otra de mucho mérito atajando con el pie otro remate cercano.

A partir de aquí el dominio fue casi siempre español, jugándose en campo inglés y con los locales teniendo dificultades para sacar el cuero organizadamente gracias a la presión que hicieron los nuestros sobre el contrario, que tiene muchos menos recursos técnicos para superarla por la falta de hombres creativos por el centro. La segunda mitad tuvo predominio de España, con un ritmo algo más lento por el cansancio para presionar y hacer ayudas de Inglaterra y la capacidad de mover la pelota visitante. Los ingleses tuvieron que cometer muchas más faltas y se fueron cargando de tarjetas. Luis Enrique movió el banquillo, dando entrada a Asensio por Aspas, quedando el mallorquín en la derecha usando su gran velocidad y conducciones para encontrar debilidades en la defensa y Rodrigo en el centro del ataque; Íñigo Martínez por Alonso con el vasco de lateral izquierdo para resistir las acometidas finales inglesas y sin abandonar la mitad de campo propia; y S. Roberto por Thiago, aportando el barcelonista mucho trabajo para cubrir espacio a la vez que participó sin problemas en la circulación del balón.

Inglaterra tuvo un arreón los últimos diez minutos y pudo meter a España en campo propio, siendo en este tramo donde De Gea volvió a demostrar que tiene mucho nivel bajo los palos y sufriendo los hispanos el juego aéreo y a balón parado de los ingleses. Así se produjeron varias ocasiones peligrosas, pero por suerte para nosotros el marcador no se movió.

España empieza con una victoria de prestigio esta nueva etapa en la que parece que el juego más rápido y el carácter competitivo van a ser dos de las principales bazas para pelear por los títulos.

Fotos: sefutbol.com / uefa.com

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