Messi asalta él solo el Sánchez Pizjuán (2-4)

No le valió al Sevilla ni la inteligencia táctica de Machín, ni la tremenda intensidad del equipo, ni adelantarse dos veces en el marcador. Porque Messi estuvo espectacular y depredador y dio la vuelta al resultado por pura calidad.

Salieron los hispalenses en un 5-3-2 muy interesante, con Wober de lateral izquierdo y Rog en el trivote como novedades invernales acompañando una defensa de tres centrales (Mercado, Kjaer y S. Gómez) con Navas de lateral derecho, Banega y Promes completando la medular; y dos tipos listos, rápidos y talentosos como son Sarabia y Ben Yedder en punta. Y el plan funcionaba, porque la presión alta y la salida con los delanteros apoyados por Promes y un magnífico Navas desactivó al Barça, cuyo centro del campo no estuvo fino.

Busquets perdió más balones de los habituales y Vidal pasó desapercibido. Si sumamos la nula participación de Semedo, las escasas subidas de J. Alba y que Coutinho sigue desafinado, no había conexión para crear peligro cerca del área. En zona de generación del juego es donde empezó a dejarse ver Leo Messi, conduciendo en velocidad y dando pases a la espalda de los centrales. Fue el catalizadoe de las primeras acciones elaboradas de los barcelonistas.

El Sevilla convirtió sus méritos en gol por medio de Navas, que finalizó un contraataque llevado por Ben Yedder y apoyado por Sarabia (1-0, min 22). Los locales estaban mejor y transmitían buenas sensaciones, pero Messi los paró en seco con una volea increíble a pase de Rakitic (1-1, min 26). En una jugada donde Sarabia estuvo mucho mejor que la defensa visitante tras un robo por presión alta, Mercado volvió a cruzar al segundo palo para retomar la iniciativa en el luminoso (2-1, min 42). Los hispalenses no pudieron ampliar más la ventaja antes del descanso, pese a sus continuos intentos.

La segunda mitad fue otra película, con la entrada de Dembelé por Vidal y de S. Roberto por Semedo (aparentemente con molestias físicas). El extremo francés amplió el campo y aportó verticalidad, lo que contribuyó a cambiar el partido a un ida y vuelta donde los culés tuvieron mucha más pólvora en las botas de su capitán. El Sevilla hizo dos cambios forzosos (Vázquez por Mercado, Amadou por Wober) y poco después entró R. Mesa por Rog, agotando los andaluces los cambios en sólo una hora de partido. El aspecto del choque era muy diferente, con los sevillistas prácticamente incapaces de hilvanar jugadas y perdiendo rápido la posesión.

El Barcelona forzó un pelotazo largo de Vaclic, pero su despeje salió raso y el esférico lo subió Dembelé por la izquierda, quien cedió atrás para que Messi la acariciara con la derecha hasta la escuadra (2-2, min 66). Nuevo empate, pero la pinta era de remontada muy probable. Por supuesto, volvió a ser Messi quien dio la vuelta al tanteo, tras adelantarse a Amadou en un rechace y pasarla con suavidad sobre la salida del portero (2-3, min 85). Todavía tuvo tiempo el argentino de cosechar otra perla, cuando a saque largo de Ter Stegen controló con el pecho y asistió por alto (en dos toques) a L. Suárez, que batió por encima al guardameta local (2-4, min 93).

Partidazo de Messi por influencia en el juego cuando las cosas no marchaban, trascendencia total en el marcador y demostración de calidad en finalizaciones y asistencias. Otra muesca más en el currículum del crack argentino, el mejor jugador de su tiempo y el líder del mejor equipo de la liga.

Fotos: fcbarcelona.es / laliga.es / sevillafc.es

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