¿Qué nos ha dejado el Mundial de Rusia 2018?

Hemos hecho balance de lo que nos ha dejado este intenso mes de torneo para ver qué recordaremos con el paso del tiempo. Ahora nos quedan más de cuatro largos años hasta la siguiente cita invernal en Qatar. Muchas cosas pueden ocurrir hasta entonces, pero sólo alguna quedarán en nuestra retina.

Decepciones

Este Mundial ya venía con pérdidas futbolísticas. Imaginar que en una fase final no van a estar Italia ni Holanda suena a broma pesada, pero así comenzó todo. Luego se pegó el batacazo Alemania, incapaz de pasar del grupo pese al sólido conjunto, las rotaciones para tratar de cambiar el rumbo y al cuerpo técnico que definió un estilo exitoso durante la última década. Los germanos parecen confirmar que después de un gran éxito hay que caer inexorablemente para romper con lo previo y reconstruirse. Tenemos angustiosos ejemplos en nuestras propias carnes.

Argentina venía tambaleándose del grupo y se cayó contra Francia, algo previsible viendo a ambas selecciones. Otro campeonato en el que la albiceleste se queda corta respecto a su palmarés y donde lo visto es inferior a lo que esperábamos de una nómina de internacionales que son pilares de sus respectivos clubes. Además, las desapariciones de Messi en estas citas son ya una tradición y quizá el final de una época. Tener a uno de los mejores del mundo no significó en absoluto competir bien.

A nosotros también nos tocó –otra vez- llevarnos un varapalo. Ni ciclo renovado ni nada similar. Entrenador a la calle desde las oficinas, técnico de emergencias para la concentración y equipo sin alma sobre el césped. Mirando hacia atrás, hasta bastante fue pasar la fase inicial con estas premisas. Parece mentira que estemos hablando de España. No habíamos llegado a Rusia con unos cuantos talentosos sacrificados con los que sumar sería un éxito, sino con una lista de renombre que nos hemos comido entera, como cuando se pierde a las cartas con una mano buena. Han vuelto los fantasmas de La Roja.

Portugal fue claramente de más a menos, como su estrella C. Ronaldo, sobre la que se sostenía el proyecto. Sus goles fueron decreciendo y los lusos lo notaron. Sin grandes referencias para crear fútbol se lo apostaron todo al ataque, pero Uruguay fue un rival tremendo que los eliminó en el primer cruce de dieciseisavos. Que la campeona de Europa cayera tan pronto fue precipitado. El ciclo de CR7 en los Mundiales parece terminado, como su etapa en el R. Madrid. Ahora deberá reinventarse en Italia y la selección portuguesa tendrá que reorganizarse hasta la Eurocopa.

Brasil se dio de bruces con el juego alegre belga. Sí, justo contra lo que suelen promulgar los cariocas pero que en la etapa de Tite se abandonó. Fortaleza en defensa y ataque con calidad, pero con un centro del campo sin un solo virtuoso. Bélgica los apeó atacando primero y defendiendo después, sin aspavientos ni patadas ni revolcones por el suelo. Justicia poética y futbolística con juego bonito y productivo, sin regates para la galería ni protestas. A lo mejor se retoman las buenas costumbres, ésas que han hecho a Brasil el segundo equipo de muchos, sonriendo y mimando el balón. Lo de ser fuertes y dedicarse al doble (o triple) pivote defensivo, mejor dejarlo para conjuntos menos dotados.

Reivindicaciones

En la faceta de sorpresas agradables empezamos con Inglaterra, que tras muchas participaciones ha logrado llegar verdaderamente lejos. Southgate formó un conjunto bien engrasado que supo exactamente qué tenía que hacer y cómo llevarlo a cabo. Hemos descubierto a Pickford, un magnífico portero; a Trippier, que destacó hasta el punto de ejecutar todos los balones parados y abrir el marcador de las semifinales con un libre directo magnífico; el portento físico de Maguire; y se han consagrado Dele Alli, Kane, Lingard y Sterling como delanteros sobrados de compenetración, velocidad y capacidad de finalización. Veremos si los británicos vuelven a asomarse con asiduidad por las alturas de estos torneos en el futuro próximo.

Bélgica ha alcanzado, de la mano de Roberto Martínez, el tercer puesto del torneo. La variabilidad táctica utilizada desde el banquillo y la apuesta por el juego ofensivo tanto en posesión como a la contra sirvió a la perfección los propósitos de un combinado que ilusionaba antes de que el balón rodara oficialmente. Sus mejores jugadores llegaron en forma y motivados, dando lo mejor de sí para conseguir el mejor resultado de la historia belga y metiendo de lleno a los Diablos Rojos en la lucha por los próximos torneos internacionales. Desde luego, Bélgica nos ha animado muchísimo este Mundial y nos encantaría ver tanto esfuerzo premiado con algún entorchado.

Croacia ha cuajado un torneo magnífico tanto en lo físico tras jugar varias prórrogas, como por su estilo vistoso y gracias a actuaciones individuales de lujo como las de Rakitic y Modric. Por voluntad y juego podrían haberse proclamado por primera vez campeones, pero el segundo puesto confirma de sobra que el nivel competitivo del equipo de Zlatko Dalic. La pena es que la mayoría de esta gran generación no llegará a Qatar y seguramente pasará mucho tiempo hasta que vuelvan a tener la ocasión de vencer en un Mundial. El broche de plata se lo han ganado con el respeto de todos.

Francia es la gran vencedora en Rusia tras lograr hacerse con la copa. Ya llevan dos mundiales y la juventud de muchos de los componentes de la selección les permitirá participar y pelear por los próximos torneos internacionales. La solidez defensiva y el acierto a portería los han encumbrado al nivel del histórico combinado de 1998 y los confirma como alternativas europeas a Italia y Alemania ante los potentes conjuntos sudamericanos. Además, Griezmann y Mbappé se asientan en la élite como líderes de su selección y sus equipos y, probablemente, dando un salto en sus carreras de clubes en el futuro inmediato. Les bleus tienen aún recorrido por delante.

Sorpresas

Un par de oustiders se colaron en cuartos de final. El primero el anfitrión, una Rusia disciplinada e inagotable que pasó sobrada el grupo y que destapó un par de jugadores excelentes de la mano del ya célebre Cherchesov. Dzyuba fue el delantero centro titular y por fuerza, juego aéreo y control de espaldas, fue fundamental. Cheryshev empezó de suplente pero con buenos partidos y golazos se convirtió en esencial. La defensa estuvo imperial y en el centro del campo Smolov y Golovin mostraron que en Rusia también hay perlas que saben manejar el esférico con criterio. Los anfitriones nos echaron en cuartos sabiendo al resistir nuestras posiciones horizontales y esperando a hacer daño con poco. En los penaltis no perdonaron. También hicieron sufrir a Croacia, que finalmente se sobrepuso para seguir adelante, pero los locales dejaron buen sabor de boca y la sensación del deber más que cumplido.

Suecia aterrizó en el campeonato con una muesca en la armadura, la de quitarle el puesto a Italia en la repesca. Con un juego ordenado y sacando petróleo de las ocasiones de gol llegó a unos más que meritorios cuartos de final. Los nórdicos pasaron primeros del grupo F tras golear a su rival directo, Méjico, en el último choque por 0-3. En dieciseisavos dejaron atrás a Suiza y tuvo que ser Inglaterra quien los eliminara en cuartos. Eficiencia, seriedad y otra participación dignísima de un conjunto trabajado y fiable que supo hacerlo bien pese a no contar con el díscolo Ibrahimovic.

Conclusiones

Este Mundial de Rusia 2018 ha estado repleto de chascos, de selecciones que nos han desencantado al ser eliminadas precozmente pese a la calidad de sus elegidos. La mayoría cayeron antes de alcanzar los octavos de final.

Poquísimas individualidades han destacado, siendo fundamental el físico y el engranaje colectivo las dos bazas vitales para pasar rondas. Los conjuntos compenetrados y en mejor forma se han llevado los mayores premios. De hecho, los máximos goleadores marcaron casi todos sus tantos en la fase de grupo y ninguno rompió los cruces con goles determinantes.

Europa superó ampliamente a Sudamérica. Los cuatro semifinalistas procedían del viejo continente y sólo Uruguay dio sensación de poder ser un verdadero aspirante al título. Desde el triunfo en 2002 de Brasil, todos los trofeos se han quedado en Europa.

Nos quedamos con la satisfacción de ver a dos de nuestras selecciones favoritas, Croacia y Bélgica – a las que hicimos especiales antes de empezar la competición-, habiendo desplegado el mejor fútbol del campeonato y terminando entre las tres mejores selecciones del mundo. Ellas abren la vía del juego ofensivo como medio para pelear por la Copa. Ojalá en Qatar más combinados opten por tocar y atacar, que de cerrarse y ser fuertes en campo propio ya hemos visto bastantes ejemplos en Rusia.

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