Ramos desbarata un buen planteamiento del Barcelona (1-1)

Barcelona: Ter Stegen; S. Roberto-Piqué-Mascherano-J. Alba; Busquets-Rakitic-A. Gomes; Messi-L. Suárez-Neymar.

R. Madrid: K. Navas; Carvajal-Varane-S. Ramos-Marcelo; L. Vázquez-Modric-Kovacic-Isco; C. Ronaldo-Benzema.

Y se cierra otro capítulo más del Clásico de nuestro fútbol. Otro partido que prometía juego, emociones, y reacciones diversas entre sus aficionados. Los culés, esperando remontar el vuelo y demostrar que están más que capacitados para ganar la liga. Y los merengues, dejar aún más alejados a los eternos rivales y proclamarse único candidato para esta temporada. Al final, empate con sabor agridulce, que no termina de convencer a unos por lo visto sobre el terreno de juego, y a otros porque pensaban que ganando hoy se quitaban un rival para la lucha por la liga.

Las claves:

  • El Madrid supo cerrar al Barcelona durante buena parte del partido, con un garn Modric
  • El gol y la entrada de Iniesta rompieron al Madrid en pedazos
  • El gen competitivo madridista aflora una vez más, y ya van demasiadas como para ser casualidad

El partido comenzó con la intensidad que se esperaba, pero quizás no con el juego que se presume en un encuentro de tantos kilates. El Barcelona salió con la idea de adueñarse del balón, aunque no con la intención de ser tan incisivo como antaño. Acercaba el balón hasta Messi, y él decidía qué hacer. El argentino elegía entre darle una velocidad más al juego, y atacar de manera directa; o devolver el balón hacia detrás, haciendo al Madrid salir a la presión y aprovechar para tirar una especie de contra en pocos toques. Al principio funcionaba bien, más allá de que el Barcelona no llegó a poner en apuros a Keylor Navas, pero algo cambió a partir del minuto 10. Zidane varió ligeramente el esquema, colocando a Benzema lejos de la presión a los centrales y más cerca de Busquets, y dando libertad a Cristiano y Lucas para moverse sin balón. El resultado fue que el Barcelona empezó a mover peor el balón, que el Madrid recuperaba más fácil, y que las internadas por la banda izquierda blanca eran cada vez más frecuentes. Marcelo, siempre acompañado de Benzema, Lucas o Ronaldo, hacían el uno contra uno a un Sergi Roberto que volvió a demostrar que, aunque es un gran jugador, está lejos de ser un gran lateral.

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Avisó el Madrid en un par de ocasiones, con algún tiro lejano y con varios centros peligrosos, pero tampoco hubo acierto de cara a portería. Y no se hizo esperar la respuesta de Luis Enrique. Abrió a Neymar en banda y lo dejó fijo, obligando a Carvajal a esperar la ayuda de un Kovacic que no siempre podía llegar. Y tuvo Lucas que cerrarse mucho más para ayudar a su compañero, perdiendo así la capacidad de soltarse y sorprender por banda contraria. Y así, en un partido que ganaba intensidad pero que no se decantaba ni por ocasiones ni por juego, se llegó al descanso, con la sensación que el Barcelona dominaba el balón pero que el Madrid estaba cómodo, manejado por un Modric que fue el mejor de la primera parte. El croata, que tuvo algunas complicaciones extra para sacar el balón, destacó en la parcela defensiva, leyendo con precisión cada pase rival para interceptarlo.

En la segunda mitad el partido comenzó igual. El Madrid defendía sin presión metiendo a Lucas casi en una línea de cinco, con Benzema algo por delante de Isco y Kovacic y Cristiano más liberado para salir a la contra. El Barcelona, algo espeso, intentaba dormir al Madrid para pasar a la acción en los pies de alguno de la MSN. Y ahí llegaron las dos acciones que cambiaron el partido. Por un lado, el gol de Luis Suárez, que conectó un cabezazo dentro del área tras un gran saque de falta de Neymar. Y por otro, la entrada de un Iniesta que marcó el ritmo del partido. Elegía cuándo y cómo soltar el balón, y así elegía qué partido jugaba el Barcelona y qué rol era el del Madrid. En dos arrancadas, dejó dos asistencias que a punto estuvieron de cerrar el partido. Especialmente una, tras la que Neymar rompió a Carvajal y falló un gol cantado. El Madrid, por su parte, era incapaz de volver a entrar en el partido.

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Desde el banquillo entraron Casemiro, para frenar a Iniesta, y Asensio y Mariano, para ganar presencia arriba, pero nada parecía funcionar. El juego del Madrid siempre se atascaba, buscando en largo a un Cristiano que, aún así, estuvo a punto de empatar. Estaba claro que el Barça sufre más con el ataque por velocidad, pero los blancos estaban a merced de sus rivales. Y ahí, una vez más, volvió a aprecer ese gen competitivo del Madrid. De un balón aislado de Marcelo, consiguió una falta que Modric sirvió y remató Ramos. Y una vez más, al final del partido. Acierto de Ramos y fallo de Mascherano, que deja la Liga Santander como estaba, a la espera de que el Madrid se vaya a jugar su Mundialito de Clubes.

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