Victoria sin destellos ante un Lorca muy blando en defensa (2-0)

El efecto Etxeberría se resiste a desaparecer. Al menos en casa. El de ayer fue un partido con poco lustro, pero justamente ganado. En ningún momento sintió la entregada parroquia blanquiazul peligro alguno porque los tres puntos volasen a tierras murcianas. La pelota y la iniciativa fue prácticamente asunto de los locales, y las pocas veces que el Lorca intentó cambiar la dinámica, resultó bastante ineficaz y con pocas ideas arriba.

Fueron precisamente los dos goleadores del encuentro (Bryan Acosta y Suso) los nombres propios del encuentro. A los que hay que sumar el gran partido de Alberto y Luis Milla en el medio blanquiazul. La evolución del majorero es de mención. Un futbolista que parecía construido para hacer tarea de ‘barrendero’ delante de la zaga, ha dado paso a un hombre que sabe mantener la pelota, y que la distribuye con especial acierto. Se nota en la confianza ciega que ha depositado el técnico vasco en él. Otro de los movimientos tácticos, similar al de la última victoria ante el Real Oviedo, fue disponer a Bryan Acosta de nuevo en la mediapunta. Cuando el hondureño recibe en ventaja, se transforma en un auténtico dolor de cabeza para las zagas rivales. No solo por su buena visión de juego y pases entre líneas, sino por el peligro de su disparo lejano. Ayer además nos demostró que llegar en segunda linea, como sucedió en el gol, es otra gran cualidad que añadir a su haber.

El Lorca se presentó titubeante en el Heliodoro. Algunas fases incluso conformista. Ejemplo de la tibieza defensiva fue el primer gol de Suso (min.5) que, tras un gran pase de Alberto, se adelanta a tres defensas para marcar a puerta vacía. Dorronsoro solo pudo ver como el balón entraba lentamente en su portería rozando el poste. Tras el gol, siguió el Tenerife insistiendo, y casi añade Mula el segundo al marcador tras una volea desde la frontal del área.

Conforme fue llegando el segundo tiempo y a comienzos de la primera parte, vimos a un Tenerife algo más conformista. Acomodado en torno a un Lorca que tampoco daba muchas señales de inquietud, exceptuando alguna intentona en botas de Tropi, que no consiguieron instalar nerviosismo en las gradas. Un público que acompañó al equipo con una de las mejores entradas de la temporada (casi 16.000 personas) llegando incluso a hacer la ‘ola’ en la fase final del encuentro.

En el minuto 62, el catracho firmaba la sentencia del encuentro, al rematar sin oposición una dejada de Mula en segunda línea. Buena rúbrica al gran partido del hondureño, quien estuvo presente en la mayoría de acciones peligrosas del Tenerife

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